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El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. afp
Zelenski ofrece que Ucrania sea un país neutral y no entre en la OTAN

Zelenski ofrece que Ucrania sea un país neutral y no entre en la OTAN

El presidente ucraniano hace esta propuesta para negociar con Putin

M. Pérez

Viernes, 25 de febrero 2022, 12:21

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El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha ofrecido como factor de negociación con Rusia que su país no entraría en la OTAN y permanecería como país neutral. Asimismo, ha reclamado ayuda a los denominados Nueve de Bucarest, el grupo de países del antiguo bloque soviético encuadrados actualmente en la OTAN y el espacio comunitario europeo. «Necesitamos una coalición contra la guerra», ha dicho el mandatario, quien espera conseguir de este grupo el respaldo que obligue a Moscú a «sentarse» en una mesa de negociación. El mandatario deposita buena parte de sus esperanzas en la presión de los gobiernos del este tras lamentar la actitud de los occidentales, la Alianza y la Unión Europea, a los que reprocha «habernos dejado solos» en la guerra ante Rusia. Ni siquiera las sanciones aprobadas el jueves han servido para frenar los ataques, destaca.

Las declaraciones de Zelenski se producen en una mañana especialmente violenta en la capital ucraniana. Los bombardeos han vuelto a reproducirse de madrugada y se han escuchado largas fases de disparos de armas de asalto. El Ministerio de Defensa ha reportado hace unos minutos que han sido repartidas más de 18.000 ametralladoras entre los resistentes en Kiev y que las fuerzas locales han «neutralizado y fusilado» a varios «saboteadores» que pretendían infiltrarse en la ciudad con uniformes y coches ucranianos. También informa de que las tropas invasoras se encuentran a escasos kilómetros del centro de Kiev, y tanto la SBU (la agencia de seguridad nacional) como el Departamento de Estado de EE UU consideran a estas horas que la ciudad caerá a lo largo del día.

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«Estamos defendiendo nuestra libertad y nuestra tierra. Pero necesitamos una asistencia internacional eficaz», ha dicho Zelenski, que anoche mantuvo una conversación telefónica con el presidente polaco, Andrzej Duda. «Me dirigí a los Nueve de Bucarest sobre la asistencia de defensa, las sanciones y la presión sobre el agresor. Necesitamos una coalición contra la guerra», ha señalado el mandatario ucraniano. La reunión del bloque ha sido convocada para esta tarde.

Los Nueve de Bucarest es una organización que reúne a los gobernantes de Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania, Eslovaquia, Hungría y la República Checa. Es decir, a los países que conforman la región oriental de la Alianza Atlántica. La decisión de apelar a ellos se produce después de que el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, haya declarado que no enviará tropas a Ucrania, puesto que no es miembro de la Alianza, aunque reforzará sus posiciones en los países del entorno. Y de que el gobernante ucraniano se vea cada vez más solo sobre el terreno y encaminado a un callejón sin salida.

Resulta muy dudoso que Zelenski obtenga de los Nueve de Bucarest una respuesta más allá de su compromiso con la causa ucraniana, el envío de ayuda o armas, la acogida de refugiados y la garantía de que el bloque excomunista rompera lazos comerciales o económicos con las provincias separatistas de Donetsk y Lugansk. Todos ellos están sujetos a los protocolos de la OTAN. Si alguno decidiera prestar apoyo militar directo a Ucrania, la crisis podría entrar en una nueva espiral. Rusia ha advertido que se enfrentará «con todo rigor» a cualquier tercer país que intervenga en el conflicto y las normas de la Alianza implican que si uno de sus socios es atacado, los demás deben considerarse asimismo agredidos. Es decir, debería verse impelida a la confrontación armada.

La intención del presidente ucraniano consiste en que el antiguo bloque soviético haga un esfuerzo diplomático muy intenso y presione sobre su homólogo ruso, Valdímir Putin, para regresar al cauce del diálogo. Hace unos minutos, ha señalado que «cuanto más se tarde» en recuperar la negociación, «habrá que lamentar más bajas» por los dos bandos y reitera que Moscú tendrá que sentarse a «hablar» con las autoridades ucranianas «tarde o temprano» para poner fin a los combates.

En varios mensajes y declaraciones realizadas en las últimas horas, se queja con amargura además de lo que considera una reacción muy laxa de Occidente ante la ofensiva rusa. «Las fuerzas más poderosas del mundo están mirando desde lejos», denuncia, mientras exige una batería de sanciones mucho más dura contra el Kremlin. «¿Las sanciones de ayer convencieron a Rusia? Lo que escuchamos en nuestros cielos y vemos en nuestra tierra es que no es suficiente», dice Zelenski. «El destino de Ucrania depende sólo de los ucranianos. Nadie salvo nosotros podrá controlar vuestras vidas», concluye.

El mandatario ha multiplicado las frases de ánimo a la población. Esta mañana ha alabado el «heroismo» de los ciudadanos y les ha animado a «defenderse de los agresores allí donde sean vistos», en una clara alusión a tomar las armas en apoyo de unas fuerzas armadas cada vez más frágiles. El Gobierno pretende evitar el desaliento de la población que el Kremlin persigue, a su juicio, con los nuevos bombardeos en zonas urbanas y que podrían socavar la confianza en el Ejecutivo ucraniano. Zelenski acaba de denunciar que los ataques con artillería y misiles se han intensificado desde las cuatro y media de la madrugada en las ciudades. «Dijeron que los civiles no eran su objetivo, pero es otra de sus mentiras. Esta noche, comenzaron a bombardear vecindarios civiles. Esto nos recuerda a 1941», ha manifestado en referencian a la ofensiva nazi.

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