Angela Merkel, este martes en un acto público en un teatro de Berlín. / AFP

Merkel: «no me hago reproche alguno» por la guerra entre Rusia y Ucrania

La excanciller federal declara su confianza en su sucesor y defiende su política ante Rusia

JUAN CARLOS BARRENA Corresponsal en Berlín

La excanciller federal Angela Merkel condenó esta noche enérgicamente la guerra ofensiva de Rusia contra Ucrania y comentó no tener mala conciencia por no haber hecho durante su mandato mayores esfuerzos para evitar la escalada del conflicto entre los dos países de la antigua Unión Soviética. «No me hago reproche alguno», dijo Merkel durante su primera comparecencia pública desde que hace seis meses abandonara el poder. La ofensiva del ejército ruso en Ucrania es «un ataque brutal, que desprecia el derecho internacional y para el que no existe justificación alguna», afirmó la veterana política conservadora durante una conversación con un redactor del semanario 'Der Spiegel' sobre el escenario del teatro del Berliner Ensemble y ante público.

Aunque su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), no gobierna actualmente y lidera la oposición en Berlín, Merkel aseguró tener confianza en materia de política exterior en el tripartito de socialdemócratas, verdes y liberales que lidera el actual canciller federal, Olaf Scholz, quien fuera su último ministro de Finanzas. «No podría imaginarme no tener confianza en el actual gobierno federal», declaró la antigua estadista. Desde que dejara el poder se han contado con cuentagotas sus comparecencias públicas y el anuncio del acto en el prestigioso escenario de Bertolt Brecht para contestar a las preguntas del periodista Alexander Osang sobre «los retos de las cuestiones de nuestro tiempo» había levantado una gran expectación.

Preguntada por si podría haber hecho las cosas de otra manera para que el conflicto en Ucrania no desembocara en una nueva guerra, Merkel constató que «no se ha conseguido construir una arquitectura de seguridad que hubiese impedido lo que sucede ahora». Y aunque su política pasada es observada ahora con ojos críticos por algunos analistas debido a su cercanía al presidente ruso, Vladimir Putin, Merkel defendió varios aspectos de la misma, como el acuerdo de Minsk que negociaron como mediadores París y Berlín ante Kiev y Moscú. «?Se podría haber hecho más para evitar una tragedia así? Y considero que esta situación es ya una gran tragedia. Por eso me planteo una y otra vez esta cuestión», confesó la excanciller federal.

Igualmente reaccionó a una pregunta del embajador de Ucrania en Alemania, Andreij Melnyk, muy crítico con Merkel y a la que acusó de haber mantenido ante Putin y Moscú una política de apaciguamiento que no ha tenido éxito. «Esa no es mi opinión», destacó tajantemente Merkel, quien subrayó que la diplomacia, aunque fracase nunca es un error. La antigua líder conservadora aseguró que si no se hubiese suscrito en su momento el acuerdo de Minsk, la situación habría escalado mucho antes, lo mismo si Ucrania hubiese sido admitida en la OTAN. «No veo porqué debo decir que eso estuvo mal y no tengo intención alguna de disculparme por ello», dijo Merkel. Comentó que durante los más de tres lustros de su mandato tuvo que ocuparse permanentemente de las consecuencias de la descomposición de la Unión Soviética tras la caída del Muro de Berlín y recordó que Putin le dijo durante una visita a Sochi en 2007 que esa descomposición era la mayor catástrofe del siglo XX, mientras para ella supuso la mayor fortuna al disfrutar de la libertad que nunca había tenido.

Estado de las fuerzas armadas

Angela Merkel insistió además en subrayar que no es su intención ser contemplada como una gobernante en la reserva cuyas declaraciones son decisivas. «No es mi tarea hacer comentarios desde el borde del campo», declaró la también expresidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU), aunque admitió que ha aumentado la presión sobre su persona para que de explicaciones sobre la política practicada durante su gobierno tras la invasión de Ucrania por Rusia. Merkel rechazó también ser la culpable del deficiente estado de las fuerzas armadas alemanas, recordó que siempre han cumplido satisfactoriamente sus misiones internacionales y defendió la abolición del servicio militar obligatorio en Alemania durante su época como canciller federal.

La excanciller federal habló largo y tendido sobre el tiempo después de abandonar el poder y reveló que disfrutó de cinco semanas de descanso a orillas del mar Báltico, aprovecha para leer mucho y ha descubierto los audiolibros y, con ellos, la literatura de Shakespeare. Se mueve mucho más que antes y aunque temúia aburrirse, «tengo siempre muchas cosas que hacer» para las que abtes no tenía tiempo. «Hoy me va personalmente muy bien», dijo Merkel, quien destacó que cesar voluntariamente como jefa del gobierno fue en su momento un «buen sentimiento». Pese a todo destacó que sigue siendo una «persona política» y que a veces a la vista de los acontecimientos mundiales se siente «como mucha otra gente deprimida». Con la vista puesta en los acontecimientos en Ucrania aseguró que «el tiempo tras mi mandato me lo había imaginado de otra manera».