Los canarios resisten en una Venezuela herida

08/07/2017

El perfil de los que vienen de Venezuela ha cambiado. Lo dice el viceconsejero de Acción Exterior del Gobierno de Canarias, Pedro Rodríguez Zaragoza, que «todos los días» abre las puertas de su despacho «a mucha gente», pero sobre todo a «a los hijos de los canarios que están en Venezuela, que los mandan porque desde hace cosa de un año allí ni pueden ir a la universidad ni a trabajar».

«Los vuelos de Caracas a Madrid y luego a Tenerife vienen llenos; pero para allá van luego vacíos». Es «una anécdota», pero bien podría ser «un síntoma» de lo que está ocurriendo, dice Rodríguez Zaragoza.

Solo en el año 2016 unos 10.000 canarios - sobre todo descendientes de canarios- volvieron al archipiélago, una cifra que al viceconsejero de Acción Exterior le da la medida del éxodo que está provocando la situación sociopolítica del país. «Los jóvenes vienen porque allí tienen poco futuro», dice.

Eso son los más jóvenes, porque los padres y los abuelos de muchos de ellos, 71.180 canarios según el último Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE), siguen en Venezuela, resistiendo en un país en el que, igual que los propios venezolanos, sufren y padecen la grave situación económica que lo está desangrando. «No regresan porque ni pueden vender sus pocas propiedades, ni su dinero vale nada fuera de Venezuela», dicen desde la Fundación de Emigrantes Canarios en Caracas.

Unos y otros tienen que hacer allí colas interminables para conseguir comida, cruzar los dedos para que en las farmacias haya los medicamentos que necesitan o rezar para que, cuando cruzan una calle, nadie les pegue un tiro, relata por teléfono desde Puerto Cabello, Oriana Méndez, nieta de un palmero que emigró a Venezuela en los años 50 del siglo pasado y que solo está a la espera de un documento que para coger un avión a Canarias.

Tampoco, ni unos ni otros, son ajenos a la polarización política que padece el país. Los opositores a Nicolás Maduro han avisado de que no van a abandonar las protestas hasta que logren sacarlo del Gobierno. Sus seguidores no dudan en defender la legalidad vigente y hacer frente, «con la Constitución en la mano, a los escenarios de guerra en los que están poniendo al pueblo venezolano».

El domingo 16 la oposición confía en obtener la prueba de fuerza que no logra en las calles con la celebración del plebiscito convocado por la Asamblea Nacional (AN), controlada por los partidos de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y declarada en desacato por el Tribunal Supremo de Justicia. José Moisés Hernández, miembro en Canarias de la MUD, está convencido de que va a ser un día «apoteósico» tanto en las Isla como en Venezuela.

En Canarias, dice Hernández, «se va a demostrar realmente cuántos venezolanos tienen derecho a voto y no han podido ejercerlo hasta ahora porque el régimen no ha permitido que se inscriban en el Consulado». Espera una «gran movilización» y que de «los 80.000 canario-venezolanos que residen en las Islas acudan a votar más de 15.000». Los partidos integrantes de la MUD junto con la Unión Canario-Venezolana (UCVE) y la Asociación de Pensionados de Venezuela en Canarias están trabajando para colocar cinco urnas en Canarias, dos en Gran Canaria (en la capital y en Vecindario) y tres en Tenerife.

Valentín González, de la Plataforma Bolivariana de Canarias, tiene claro que con el plebiscito lo que busca la oposición es «bloquear el país, destruir la Constitución que hoy esgrime para atacar al gobierno de Nicolás Maduro; buscan la guerra y la intervención en el país de los organismos internacionales».

Y lanza un mensaje a los canarios: «Que tengan en cuenta que sus familiares están allá y que lo que hacen va a matar a gente allá». A renglón seguido, sin embargo, apela al diálogo con la oposición, algo a lo que esta se ha negado desde que controla a AN.