El presidente de Rusia, Vladimir Putin, mantiene un encuentro con el presidente francés, Emmanuel Macron. . / reuters

Putin sorprende al abogar a Macron por «una desescalada» y el diálogo en torno a Ucrania

El Kremlin da a entender que podría conformarse con el reconocimiento de la independencia de las repúblicas rebeldes de Donetsk y Lugansk

RAFAEL M. MAÑUECO Corresponsal. Moscú

Por primera vez desde el comienzo de una crisis cuya fase álgida pronto entrará en su tercer mes, este viernes se escucharon mensajes conciliadores. El presidente ruso, Vladímir Putin, convino durante una conversación telefónica con su homólogo francés, Emmanuel Macron, en que hace falta una «desescalada» para aplacar las actuales tensiones en torno a Ucrania y «continuar el diálogo». Desde Kiev, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, llamaba a Occidente y a la prensa en particular a no levantar «pánico» dando por hecho que Moscú invadirá su país.

En otra comparecencia, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, aseguraba que «si va a depender de Rusia, no habrá guerra». El canciller, no obstante, blandió la posibilidad de que el Kremlin pueda reconocer como Estados independientes a las autoproclamadas repúblicas rebeldes de Donetsk y Lugansk (Donbass), en el este de Ucrania. Como ya hizo en 2008 con los territorios georgianos de Osetia del Sur y Abjasia. Pero matizó que tal posibilidad «debe tenerse en cuenta en el contexto de la línea de firmeza para que Occidente obligue a Kiev a cumplir con los Acuerdos de Minsk».

Este mantra lo viene repitiendo Moscú desde febrero de 2015, cuando se firmó la segunda y definitiva versión de aquel pacto para detener la sangría en Donbass. Lo rubricaron Alemania, Francia, Rusia y Ucrania, el llamado Cuarteto o Grupo de Normandía, llamado así por que nació en esa región del norte de Francia.

LA CLAVE:

  • 2014 fue el año en que comenzó el conflicto de Donbass con una serie de enfrentamientos armados.

  • Amenaza. Rusia reitera a EE UU que adoptará represalias si se rechazan sus «garantías de seguridad»

De ello hablaron este viernes Macron y Putin, y éste insistió a su colega galo que «el paquete de medidas de Minsk establecen que hay que mantener un diálogo directo con Donetsk y Lugansk, y legalizar un estatus autonómico especial para Donbass», aspectos en donde las autoridades ucranianas ven precisamente la trampa. Los intentos de satisfacer a los separatistas pueden eternizarse sin conseguir resultado alguno.

Pero Putin considera que la reunión de emisarios del Grupo de Normandía mantenida el miércoles en París «confirmó un estado de ánimo propicio para que Rusia y Francia sigan trabajando en este formato». Se acordó en la capital francesa que lo prioritario ahora es el cumplimiento total de la tregua.

Pero Macron quiere ir más allá y repetir un encuentro con los mismos representantes en Berlín dentro de dos semanas. El objetivo es convocar más adelante una cumbre de líderes del Cuarteto de Normandía como la celebrada en París en diciembre de 2019, pero más fructífera porque en aquella solo se acordó un intercambio de prisioneros parcial. En ella podría participar también Estados Unidos y el principal problema a tratar sería la interpretación de los acuerdos de Minsk.

Tensión peligrosa

Lavrov señaló también que Kiev «no controla una parte significativa de sus unidades armadas y los nervios de alguien pueden fallar, muchos son propensos a la psicosis militarista. Por eso, no descarto que alguien quiera provocar una guerra, pero Rusia no lo quiere». Además, volvió a acusar a Occidente de enviar armas a Ucrania y de empujarla a un conflicto. El ministro de Defensa ucraniano, Oleksiy Réznikov, sin embargo, declaró que «no hay eventos ni acciones de carácter militar en la frontera con Rusia».

En alusión a la respuesta que Moscú recibió de Washington el miércoles sobre las «garantías de seguridad» que Rusia exige a Occidente, Lavrov explicó que su país prepara propuestas en caso de que no se llegue a un acuerdo con Estados Unidos, cuyo secretario de Estado, Antony Blinken, rechazó que Moscú pueda tener derecho de veto para determinar qué países pueden entrar a formar parte de la OTAN y cuáles no.

«¿Qué haremos si Occidente no escucha la voz de la razón? El presidente ya se ha pronunciado al respecto. Si fracasan nuestros intentos de acordar principios mutuamente aceptables para garantizar la seguridad en Europa, tomaremos medidas de represalia», advirtió.