«La situación está muy mal. La única salida es la intervención internacional»

31/08/2018

José R. Sánchez / Arrecife Dejó Venezuela hace casi dos décadas, ya por entonces temeroso de verse afectado por una gran crisis que el país caribeño. Recaló César Martínez en Lanzarote, hogar de su padre; si bien dejó en suelo americano a parte de la familia, con la que ha seguido en contacto. Vinculado a la Asociación Venezolana de Lanzarote, hace algo más de un año ya pidió que la comunidad internacional fuera valiente, actuando contra el régimen de Nicolás Maduro. Temía que la situación difícil que afectaba al país pudiera ir a peor. Y lamenta César que el tiempo le haya dado finalmente la razón.

«La gente no tiene idea en España de lo que en realidad está pasando, la situación está mal, muy mal», reconoce en Arrecife al tiempo de valorar los acontecimientos de los últimos días, con la economía en estado crítico y miles de venezolanos atravesando fronteras en busca de un mejor porvenir. «La única salida es la intervención internacional», insiste, como ya diera a entender en 2017.

No obstante, asume complicada la implicación de Estados Unidos o que sea efectivo el pronunciamiento que se tome en la Cumbre de las Américas, con impulso de Chile, Argentina, Brasil, Colombia y Perú, a pesar de que la vida cotidiana en estos países están viéndose afectada por la llegada masiva de exiliados venezolanos.

Sobre el régimen de Maduro considera que «van hacia el comunismo total, al encierro, al aislamiento, con la gente dependiendo cada vez más de ellos, para todo». Es decir, considera César que hay en marcha una estrategia para aislar al país, con escasa capacidad de reacción por parte de los que tengan que quedarse, al margen de los afines al régimen.

Asume que las condiciones existentes en el otrora próspero país invitan a salir hacia otros lares, a pesar de que muchos son los que se están marchando en condiciones más que precarias. Consta, tiene en cuenta César, que «hay familias enteras caminando por tierras de Ecuador, es terrible la situación», por las penosas condiciones en las que se encuentran. Muchos con apenas lo puesto y a veces sin dinero siquiera.

«Todos se quieren ir del país y están pidiendo ayuda para salir», remata César, tras los contactos con seres queridos y amigos que tiene en el Caribe aún. «En mi caso, a ver si puedo traerme a mis suegros, antes de diciembre, espero», para en España poder disfrutar de una mejor vejez. Tienen 78 y 70.