Italia fomenta la movilidad segura con un bono de 500 euros para comprar una bicicleta

24/05/2020

La medida ha impulsado el sector, que prevé aumentar en 400.000 la venta de unidades respecto al año anterior.

Hay cola delante de Motobicimoda, una tienda de bicicletas situada en un barrio residencial de Roma. «No damos abasto. Desde que el Gobierno anunció el bono de hasta 500 euros para la compra de bicis ha habido un enorme incremento de clientes», cuenta Daniela Iannascoli, la propietaria, que va a recuperar a todos los trabajadores con que contaba antes del cerrojazo motivado por la pandemia.

En el paquete de medidas económicas anunciado por el Ejecutivo para hacer frente a la crisis del coronavirus, se incluía una ayuda para la compra de bicicletas y monopatines por un 60% de su valor hasta un máximo de 500 euros. Pueden recibirla todos los mayores de edad residentes en municipios de más de 50.000 habitantes.

«Ahora mucha gente no coge el transporte público por miedo a contagiarse, lo que está animando las ventas», cuenta Iannascoli en un breve intervalo mientras atiende a dos clientes. «Muchas personas se están llevando bicicletas eléctricas para ir al trabajo. Las que vendemos aquí van de los 900 a los 2.200 euros. El bono ofrecido por el Gobierno es un incentivo muy grande».

La situación de este negocio de Roma es representativa de la realidad de las tiendas de bicis todo el país, que registran un auténtico boom. Según los cálculos de la asociación sectorial Ancma, este año podrían venderse en Italia hasta 400.000 ejemplares más respecto a 2019, tanto eléctricas como musculares. La explosión de la demanda se está también produciendo fuera de los municipios donde pueden recibirse los incentivos estatales.

Paola de Micheli, ministra de Infraestructuras y Transportes, está convencida de que la ayuda de hasta 500 euros contribuirá a impulsar modos de moverse en la ciudad alternativos al coche y al transporte público, cuya capacidad se ha visto mermada por las necesidades de mantener la distancia de seguridad. «A este incentivo se unen cambios en el código de circulación para que los ayuntamientos puedan crear de forma rápida kilómetros de carril bici en los trayectos más habituales para ir a trabajar sólo pintando una línea en el asfalto», explicó De Micheli en un encuentro por videoconferencia mantenido con varios medios, entre ellos este diario. Milán, Roma, Turín y otras ciudades del país están estas últimas semanas ampliando su red municipal de carriles bici.

El impacto de la pandemia en la movilidad urbana puede suponer un cambio histórico para Italia, un país volcado en el automóvil desde la explosión económica de los años 60 del siglo pasado. Después del minúsculo Luxemburgo, es la nación de la Unión Europea con más coches por cada mil habitantes: 625. La media europea es de 505 y el dato de España, 492.

También la salud

Además de sus beneficios en la salud y en la movilidad, el retorno a la bicicleta ofrece una significativa oportunidad económica. «Si la gente deja de coger los medios públicos por el coronavirus y utiliza masivamente el coche, el coste puede ser de hasta 20.000 millones de euros, de los que la mayor parte derivan del aumento de los niveles de tráfico. En cambio, si se incentiva el uso de la bicicleta o que la gente vaya caminando, los beneficios sociales pueden ser de hasta 20.000 millones. La diferencia, por tanto, sería de 40.000 millones a favor de formas activas de transporte», explica el abogado Gianluca Santilli.

Presidente del Observatorio Bikeconomy, Santilli ha participado en un estudio junto a la Embajada holandesa en Italia para calcular los distintos escenarios de la movilidad tras el fin del cerrojazo por la pandemia. La investigación ha tenido en cuenta los beneficios para la salud y el ahorro en horas de espera en atascos o buscando aparcamiento, entre otros elementos. «El coronavirus ha acelerado la tendencia hacia una movilidad sostenible», dice Santilli, que ha calculado que utilizando la bici en lugar del coche, un habitante de una ciudad grande puede ahorrarse hasta 3.000 euros al año.

Para conseguir un impulso definitivo al abandono del automóvil en las urbes, el experto propone una reducción de la velocidad hasta los 30 kilómetros por hora y una mejor conexión entre los carriles bici. A su juicio se conseguirá así convencer a las personas de que resulta más fácil, rápido, sano y divertido usar la bicicleta que el coche.