La guerra ha sido mucho más que un juego para los pequeños Andrii y Valentin

ATLAS ESPAÑA

La carretera que lleva hasta Kiev desde el oeste, recientemente restablecida, tiene dos guardias de excepción. El pequeño Andrii, de 12 años, y su amigo de Valentyn, de seis.Estuvieron junto a sus familias escondidos durante semanas en un sótano. Fue cuando las tropas rusas asediaban la periferia de la capital. Desde que han salido a la superficie no dejan de excavar trincheras, de disparar morteros improvisados y de jugar a un juego que ha sido real demasiado pronto para ellos: la guerra."Putin y sus soldaditos nunca deberían volver a poner los pies por aquí", dice Andrii, "o de lo contrario los destruiremos".Valentyn asegura que cuando sea mayor quiere ser soldado.Han pasado tres meses de la invasión rusa de Ucrania, concentrada ahora en el este y en el sur del país. Y ese tiempo ha sido suficiente para cambiar por completo y para siempre la vida de cuarenta y cuatro millones de ucranianos... Especialmente la de los que todavía no son adultos.