Londres / EFE

La frustración se extiende por Inglaterra

Los británicos comienzan el tercer confinamiento con hartazgo, pero conscientes del aumento vertiginoso de contagios

LOURDES GÓMEZ Londres

Este martes se abrió otra fase de confinamiento doméstico en Reino Unido para intentar frenar la escalada de la covid-19, mientras se intensifica la campaña de vacunación entre los grupos más vulnerables y, a la vez, crece la frustración y la desconfianza entre la ciudadanía. «Horrible». Es la respuesta de Sharon, una joven londinense, al retorno del régimen de confinamiento, el tercero que se impone en Inglaterra desde marzo. Vive con tres hijos en edad escolar y pocos recursos para educarlos en casa. «Es horrible -repite-. ¿Cómo puede decir el domingo que los niños deben ir al colegio y asomar en televisión la noche siguiente anunciando el cierre de todas las escuelas? Es frustrante».

Se refiere al primer ministro, Boris Johnson, que esta semana dio el enésimo brusco cambio de estrategia ante la pandemia. Aún en las últimas horas insistía en que los «colegios son seguros» y justificó el cierre del sector público como una acción necesaria debido a la incesante penetración de la altamente contagiosa nueva cepa de coronavirus. Más de un millón de personas están infectadas en el país, con 60.916 diagnósticos positivos y 830 fallecidos en la víspera de Reyes. La curva de hospitalizaciones ha escalado un 33% en la última semana en Inglaterra.

Cada nación británica aplica su propio recetario de restricciones, aunque las cuatro coinciden en la suspensión de casi todas las actividades no esenciales y la obligación de estar en casa siempre que sea posible. En Inglaterra se permite salir para hacer ejercicio, ir a misa, atender una cita médica y comprar alimentos y otros productos básicos. «Es mucho peor que la primera vez, o así lo siento yo. Entonces era una novedad y les dije a mis hijos: 'Vamos a esforzarnos y cumplir todas las reglas del Gobierno'. Ahora están desmotivados y les cuesta concentrarse», explica Sharon.

Ella atribuye la caída del entusiasmo inicial por afrontar un reto desconocido a la cancelación, de la noche a la mañana, de evaluaciones y exámenes oficiales, además de la logística que obliga a sus hijos a guardar turno para usar el ordenador familiar y poder conectarse con sus profesores. Aventura unas semanas duras encerrados en el piso y sin ver a los amigos.

«El tiempo tampoco ayuda a mantener el ánimo», coincide Tony, un científico recién jubilado. Se esfuerza por pasear cada mañana, pero el barro y los charcos le impiden repetir las rutas del primer confinamiento cuando brilló el sol casi de modo constante. «Tengo que ir por zonas residenciales y mucha gente ignora las normas y recomendaciones», se queja. Su vecino, Brian, cree que las limitaciones más rigurosas son inevitables y que se debería detener y castigar a los infractores. A partir de ahora, la Policía podrá imponer multas de unos 200 euros hasta un máximo de 6.500 euros.

Aprobación del Parlamento

'Sin fin a la vista', proclamó el 'Daily Mail', diario conservador y contrario a las restricciones. De hecho, no se ha anunciado la fecha de caducidad del tercer confinamiento, solo la esperanza de que pueda relajarse a medida que se inmunice a todos los sectores vulnerables. Johnson sitúa esa meta para mediados de febrero, cuando se habría administrado una primera dosis a 12,2 millones de personas. «Espero que no sea otra promesa incumplida del primer ministro», señaló el líder laborista Keir Starmer.

El Parlamento de Westminster dará su consentimiento este miércoles al plan nacional de cuarentena. Será un voto a posteriori que interrumpirá el receso navideño. Pero no se anticipan sorpresas para el Gobierno dados los datos críticos que la pandemia arroja cada día. Sin embargo, quedan renuentes entre los parlamentarios conservadores, que piden explicaciones al primer ministro.

Para ello se amparan bajo el autodenominado Grupo de Recuperación de Covid. Su presidente, Mark Harper, tuiteó días atrás: «El Gobierno debe establecer con exactitud cómo se convertirá el despliegue de la vacunación en el retorno de una vida normal para todos en 2021, cómo y cuándo se levantarán las restricciones y cuándo se restaurarán completamente nuestras libertades y las perspectivas económicas y de salud».

En este contexto, el jefe médico asesor del Gobierno, Chris Witty, adelantó el lunes que las restricciones posiblemente se mantendrán intermitentemente, con picos bajos en primavera y altos en el invierno, al menos hasta que se acuerde un grado de tolerancia 'admisible' del riesgo de contagio. «Este coronavirus no va a desaparecer, como tampoco desapareció la gripe», señaló.