Un hombre corre junto a la torre Eiffel / MOHAMMED BADRA / EFE

La Torre Eiffel tapa sus achaques con 'oro'

Un reportaje de investigación de una revista francesa hace sonar las alarmas sobre el estado de conservación del emblemático monumento, que está siendo rehabilitado para los Juegos Olímpicos de París 2024 con la vigésima campaña de pintura en sus 133 años de historia

BEATRIZ JUEZ Corresponsal. París

Ajenos a las hordas de turistas, pintores, sujetos con arneses y cables, se desplazan por uno de los pilares de la Torre Eiffel armados con cubos y brochas para limpiar, aplicar antioxidante y pintar a mano la estructura de hierro pudelado. A simple vista, desde el suelo, se pueden ver algunas partes oxidadas del monumento por las inclemencias del tiempo.

Un reportaje de investigación de la revista 'Marianne' sobre el mal estado de conversación del monumento, construido hace 133 años por Gustave Eiffel con motivo de la Exposición Universal de 1889, ha hecho saltar este verano las alertas en París. «Hemos visto Notre-Dame arder, ¿veremos caer la Torre Eiffel?», se preguntaba en tono sensacionalista la revista, que asegura que, si Gustave Eiffel visitara el monumento, «sufriría un síncope».

Según 'Marianne', que citaba informes confidenciales, la Torre Eiffel está «en un estado lamentable», «roída por el óxido» y «su mantenimiento deja mucho que desear». La revista critica que, en vez de atacar los problemas estructurales que tiene 'la Dama de Hierro', solo se le esté dando una cosmética mano de pintura para tapar sus achaques.

La estructura presenta altos niveles de oxidación / reuters

Desde la Sociedad de Explotación de la Torre Eiffel (SETE) niegan estas informaciones alarmistas. La Torre Eiffel «nunca ha estado tan bien conservada como ahora», afirmó en declaraciones a la agencia AFP Patrick Branco Ruivo, director general de la SETE, quien asegura que el monumento «seguirá en pie con este hierro impecable».

«Por primera vez en su historia, hemos decapado la torre, es decir, hemos retirado la totalidad de las capas de pintura» del arco situado en los Campos de Marte, que era el más estropeado, explica Ruivo. «Hemos descubierto que el hierro pudelado estaba impecable, a pesar de que era la parte más dañada» por el óxido, añade el director general de la SETE. Hasta ahora lo que se hacía era aplicar una capa de pintura sobre otra.

Ruivo precisa que, de los 68 puntos de alerta citados en el informe, «ya hemos tratado seis y vamos a continuar tratando los otros». Según el responsable de SETE, de los 800 defectos que según la revista 'Marianne' se han detectado en 18.000 piezas metálicas, la mayoría son fragmentos que no habían recibido la nota máxima.

«Detrás de esa pintura que se despega, se desconcha, que es irregular, el hierro elegido por Gustave Eiffel está en un estado de conservación excelente», confirmó a la cadena de televisión TF1 Pierre-Antoine Gatier, arquitecto jefe de los monumentos históricos.

Gustave Eiffel, en su obra 'La Torre de 300 metros', insistió en 1900 en «la importancia de la pintura en la conservación de una obra metálica y de que cuanto más meticuloso sea el trabajo de pintura mayor será su vida útil».

Una mano de pintura cada 7 años

Por eso, cada siete años de media se pinta la Torre Eiffel para protegerla de la oxidación. Desde 1968, lucía el 'marrón Torre Eiffel', un color parecido al bronce y especialmente diseñado para ella. Desde su construcción, ha cambiado varias veces de color, pasando del marrón-rojizo de su inauguración al rojo amarronado de los años 50.

De cara a los Juegos Olímpicos de 2024, la Torre Eiffel volverá a lucir, tras esta vigésima campaña de pintura, el color 'amarillo-marrón' que tenía en 1907. Ese era el color que quería Gustave Eiffel cuando se decidió que se iba a conservar la Torre Eiffel tras la Exposición Universal, en vez de desmontarla, como en un principio estaba previsto.

Al igual que en la época del ingeniero civil, la pintura se sigue aplicando a mano. Y la pintura se degrada en tres tonalidades, de la más clara en la cima a la más oscura en la base, para garantizar una percepción uniforme de color sobre el cielo parisino.

A pesar de sus achaques, la Torre Eiffel, símbolo de Francia y de París, continúa siendo un imán para los turistas. En plena temporada alta, encontrar en la página web del monumento una entrada para subir a la cima es estos días imposible, por lo que muchos turistas se tienen que conformar con ver las vistas de París desde el segundo piso del emblemático lugar.

Con casi 7 millones de visitantes al año, la Torre Eiffel es el monumento de pago más visitado del mundo. Actualmente acoge unos 20.000 visitantes al día, el mismo nivel de frecuentación que tenía antes de la pandemia del coronavirus. Desde su inauguración en 1889, ya ha recibido más de 300 millones de visitantes.