Pedro Sánchez, este jueves en la residencia del embajador español ante la ONU. / e. p.

Sánchez condena en la ONU los falsos referéndums en Ucrania

El presidente español critica en Nueva York la «involución inexplicable de algunas democracias avanzadas» en la libertad sexual y reproductiva de las mujeres

MERCEDES GALLEGO Nueva York

En una Asamblea General dominada por el conflicto de Ucrania, y sacudida por la amenaza nuclear de Vladimir Putin, era de esperar que el tema abriese este jueves el discurso del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, seguido de la pandemia, la emergencia climática y la crisis energética.

España, que conoce de primera mano las perturbadoras consecuencias de un referéndum de independencia ilegítimo, no podía por menos condenar la farsa del anunciado para este mismo fin de semana en las regiones prorusas de Donetsk, Lugansk y Jerson que Rusia quiere anexionarse. «Estos falsos referéndums constituirán una nueva violación de la legalidad internacional por parte de Putin», advirtió el mandatario español. «Y seré claro: su resultado nunca será reconocido».

Durante una recepción con la comunidad española de Nueva York, el presidente contó el martes cómo se enteró de la invasión rusa en la madrugada del pasado 24 de febrero, con una llamada de Josep Borrell, alto comisionado de la diplomacia europea. No se lo esperaba, a pesar de que EEUU llevaba meses avisando. Le pareció tan irreal como ahora siente el mundo la amenaza nuclear de Putin, o hace dos años la pandemia que sirvió para paralizarlo todo. «Pensamos que no volveríamos a estrecharnos la mano», recordó.

El hecho de que tres años después la Asamblea General de la ONU vuelva a celebrarse de forma totalmente presencial resume su certeza de que «allí donde crece el peligro, crece también lo que nos salva». Se refería al desarrollo de 40 vacunas contra la covid-19, a las que Sánchez da crédito por representar «el triunfo del espíritu humano sobre la adversidad».

Por eso España se dispone también a contribuir con 15 millones de euros al Fondo de Intermediación Financiera para la Prevención, Preparación y respuesta ante Pandemias que pretende anticiparse a otras, así como al programa Covax de la ONU para llevar las vacunas de la covid-19 a todos los rincones del planeta. Esas ayudas las corona con 237 millones de euros de Ayuda Oficial al Desarrollo en los próximos tres años, de los cuales 130 irán a la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, como anunció la víspera en un acto de la Fundación Bill y Melinda Gates.

«Decisiones egoístas»

Hay, sin embargo, otros retos mundiales que afectan directamente a España. Algunos de los 165 barcos de cereales que la ONU ha logrado sacar de Ucrania han terminado en puertos españoles, como dijo expresamente el presidente Volodimir Zelenski en su intervención por vídeo. «Se trata de un problema complejo que podría agravarse en 2023», advirtió Sánchez, que culpó no solo al bloqueo de las exportaciones por parte de Rusia, sino también «a las decisiones egoístas de poner barreras al comercio de productos agrícolas y de fertilizantes», por lo que pidió «buscar soluciones de urgencia».

Asimismo, el mandatario español presumió de las reformas regulatorias «de calado» que ha hecho para reducir el precio del gas, pero admitió que queda pendiente afrontar una profunda del sector eléctrico en toda la Unión Europea.

A su compromiso con la transición digital en la educación añadió la agenda feminista por la igualdad de género, ya que «vivimos tiempos en los que reivindicar lo obvio todavía es revolucionario». Sánchez destacó la fragilidad de las conquistas adquiridas, «víctimas de una involución inexplicable de algunas democracias avanzadas en pleno siglo XXI», en referencia velada a la anulación de la protección al aborto que ha ocurrido en EEUU, país anfitrión de la cumbre de alto nivel.

Su visión internacional incluye la promesa de trabajar por un mayor acercamiento de la UE a Latinoamérica y Caribe, así como la ampliación de la OTAN. También figura, añadió Sánchez, encontrar una solución política «mutuamente aceptable» para el Sahara Occidental, en apoyo a la labor del enviado personal del secretario general de la ONU, «que cuenta con todo el apoyo de España».