El presidente ruso, Vladímir Putin, admira una pieza militar en un museo interactivo al aire libre en la Plaza Roja de Moscú. / AFP

Rusia admite mantener contactos con Estados Unidos sobre la guerra de Ucrania

Washington apuesta por negociar «rápidamente» un nuevo marco de control de armas nucleares con un socio que «actúe de buena fe»

RAFAEL M. MAÑUECO Moscú

La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, reveló este martes en declaraciones al programa televisivo 'Soloviov-Live' que Rusia y Estados Unidos mantienen actualmente «contactos puntuales» sobre asuntos «urgentes», aunque señaló que entre los dos países no se dan todavía «relaciones en formato completo». Según sus palabras, «Moscú no se opone a un diálogo mutuamente beneficioso con Washington».

Paralelamente, el viceministro de Exteriores, Andréi Rudenko, aseguró en declaraciones recogidas por la agencia Interfax que las autoridades rusas están dispuestas a entablar conversaciones con Ucrania «sin exigir condiciones previas a excepción de la principal, que es que Ucrania muestre buena voluntad». Subrayó, no obstante, que «Ucrania ha adoptado una ley que prohíbe mantener conversaciones de paz con Rusia. Allá ellos. Nosotros siempre hemos manifestado nuestra disposición a estas negociaciones, que fueron interrumpidas no por nuestra culpa».

Por su parte, el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, ha confirmado durante una intervención en Nueva York que hay efectivamente en curso conversaciones entre Washington y Moscú. La publicación empresarial norteamericana 'The Wall Street Journal' fue la primera en informar sobre la existencia de tales contactos. Sullivan recalcó que hablar con Rusia «va en interés de Estados Unidos», aunque matizó que «sabemos con quién estamos tratando».

El lunes, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, dijo que Estados Unidos se reserva el derecho de negociar con Rusia. Al mismo tiempo, la CNN, citando sus fuentes en Washington, informó que durante las últimas semanas, los funcionarios estadounidenses han estado tratando de convencer a Kiev para que demuestre su disposición a reanudar las conversaciones con Moscú. La parte estadounidense justificó tal petición en el hecho de que el apoyo público a Ucrania y a su resistencia armada ante la agresión podría debilitarse en EE UU si no se vislumbra el final del conflicto.

Sullivan se trasladó por sorpresa el viernes a Kiev para entrevistarse con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Según la portavoz de Seguridad Nacional, Adrienne Watson, el asesor norteamericano se reunió también con el jefe de la oficina de la Presidencia, Andrei Yermak, y con el ministro de Defensa, Oleksei Réznikov. Según distintas fuentes, Sullivan ofreció a Zelenski una fórmula para una vía de negociación con el Kremlin, cuyos detalles se mantienen en el más absoluto secreto. Ni Zajárova ni Rudenko avanzaron nada sobre el contenido de esa nueva vía negociadora.

Zelenski, firmó a principios de octubre un decreto rechazando las negociaciones con Rusia. Sin embargo, ayer, el máximo dirigente ucraniano durante su habitual intervención nocturna dijo que es vital obligar a Rusia a participar en unas «conversaciones de paz genuinas». Antes, Zelenski exigió la retirada total de las tropas rusas de Ucrania como condición previa al inicio de negociaciones y uno de sus asesores, Mijailo Podoliak, afirmó incluso que tales conversaciones deberán llevarse a cabo, no con el presidente Vladímir Putin, sino con quien le suceda al frente de Rusia.

«Equilibrio difícil»

Este lunes, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que «hemos dicho en repetidas ocasiones que la parte rusa está abierta a lograr sus objetivos en las negociaciones, pero también hemos llamado la atención sobre el hecho de que en estos momentos no vemos una oportunidad para ello». Peskov se refirió a la ley promulgada por Zelenski contraria a dialogar con Rusia. A finales de octubre, Peskov acusó a Kiev de haberse retirado, el pasado 29 de marzo, de las negociaciones por orden de Washington cuando, según él, «se había alcanzado un equilibrio muy, muy difícil» entre Kiev y Moscú. «De hecho, el texto estaba listo. (...) Y de repente, la parte ucraniana desapareció de los radares, dijo que ya no quería continuar las negociaciones», recordó el portavoz presidencial.

Aquel 29 de marzo tuvo lugar en Estambul a instancias de Turquía el último intento negociador entre Rusia y Ucrania para hallar una solución al conflicto. Pero fue un fracaso, ya que volvió a dejar fuera la espinosa cuestión territorial. Al día siguiente, para disipar las dudas, el jefe de la delegación rusa, Vladímir Medinski, advirtió que Moscú nunca renunciará a Crimea y Donbás, dando así por sepultada toda posibilidad de acuerdo. Ahora a todo aquello se unen las anexiones de Donetsk, Lugank, Jersón y Zaporiyia para hacer aún todavía más difícil cualquier acuerdo. Tras el fiasco, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, aseveró que «el régimen de Kiev está controlado por Washington y sus aliados, que empujan al presidente Zelenski a seguir adelante con los combates (...) seguramente en la próxima etapa, la parte ucraniana pedirá la retirada de las tropas y acumulará más y más condiciones previas. (…) Esto es inaceptable».

Al margen de lo que puedan dar de sí los contactos entre Washington y Moscú para el fin de las hostilidades en Ucrania, otro asunto que, de acuerdo por lo sugerido por Zajárova, podría estar sobre la mesa son las conversaciones para la sustitución del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START) por un nuevo acuerdo. A principios de agosto, Lavrov denunció «la falta de voluntad» de Estados Unidos al respecto. «Ni siquiera se han ofrecido a retomar estas negociaciones. No hemos recibido ningún llamamiento para su reinicio», lamentó el jefe de la Diplomacia rusa desde Birmania.

El presidente norteamericano, Joe Biden, la respondió que la Casa Blanca «está lista para negociar rápidamente un nuevo marco de control de armas nucleares para reemplazar el nuevo START cuando expire en 2026 (...) pero la negociación requiere un socio que actúe de buena fe». Washington y Moscú anunciaron en febrero de 2021 la entrada en vigor de la prórroga de cinco años de dicho tratado con el objetivo de fortalecer «la seguridad nacional de ambos países» y asegurar «los límites verificables sobre las armas nucleares intercontinentales». Sin embargo, el pasado 8 de agosto, Moscú suspendió las inspecciones de instalaciones militares que prevé el tratado START. La actual reanudación de los contactos entre los dos países sería la primera vez desde agosto que se intenta subsanar el desencuentro y avanzar hacia la sustitución del viejo tratado de limitación armas atómicas por otro más actualizado teniendo en cuenta las amenazas que emanan de la guerra en Ucrania y las constantes referencias al posible uso de bombas nucleares.