Foto de familia de los 43 líderes reunidos este jueves en Praga. / MARTIN DIVISEK / EFE

La primera reunión de la Comunidad Política Europea escenifica un frente común contra Putin

Más de 40 líderes europeos se reúnen en Praga para debatir la situación del continente y ofrecer su apoyo a Ucrania

Olatz Hernández
OLATZ HERNÁNDEZ Enviada especial. Praga

Cuarenta y tres líderes europeos participaron este jueves en el primer encuentro de la comunidad política europea en Praga. Todos, sin excepción, coincidieron en la importancia de una reunión que es un primer paso hacia un espacio que busca extender la cooperación y relación de los países de la Unión Europea (UE) con otros que comparten sus mismos valores, pero que no forman parte de ella. La foto de familia sirvió también para escenificar un frente común contra Rusia, a quien los mandatarios acusaron de llevar a cabo una «agresión injustificada» contra Ucrania y de «violar» las leyes internacionales.

Ya a la entrada el primer ministro belga, Alexander De Croo, subrayó que «todo el continente, menos Bielorrusia y Rusia» estuvieron presentes en esta cumbre informal. Esa doble condición muestra, según dijo, la importancia del encuentro y lo «aislado» que está el Kremlin. El anfitrión, el checo Pter Fiala, destacó la importancia de esta plataforma para fomentar la paz y la prosperidad europea. «Vivimos momentos muy difíciles y tener a todos estos países dialogando promoverá los intereses comunes», dijo. Una de las claves para que este formato funcione es, precisamente, que no se adopten conclusiones formales ya que deja un espacio más abierto para el debate, apuntó Fiala.

El presidente español, Pedro Sánchez, también insistió en lo importante que es «reforzar la cooperación» más allá de las fronteras de la UE. En esa misma línea se expresó el portugués António Costa quien destacó que esta experiencia «es clave para ver si este formato funciona y trascender» las reuniones europeas tradicionales.

Los Balcanes, Turquía, Reino Unido… «Todos son países con los que Europa mantiene relaciones muy importantes y comparte valores clave», destacó Sánchez. España espera que la 'prueba piloto' sirva para consolidar un proyecto común en los próximos años. No es el único, ya que los líderes salieron de Praga con el compromiso de reunirse al menos dos veces al año. Las próximas reuniones se celebrarán en Moldavia, España y en el Reino Unido.

Para la primera ministra moldava, Maia Sandu, la plataforma es «un viaje» en el que se embarca el continente. «El respeto a las leyes internacionales, la seguridad y reestablecer las fronteras y mantener a nuestros ciudadanos es clave», aseguró. Juntos condenaron la agresión rusa contra Ucrania y fueron firmes en la determinación de «no dejar que la crisis energética debilite nuestras democracias. Solo podemos hacer frente a Rusia unidos».

El resto de mandatarios de la UE también se mostraron encantados de ampliar el debate a países como Ucrania, Albania, Georgia, Turquía y Moldavia -que están en proceso de entrar en el bloque-; así como a Islandia, Noruega y Reino Unido. El presidente galo, Emmanuel Macron, aseguró que se trata de «un momento importante» para dar «un mensaje de unidad y elaborar una estrategia común» ante las crisis derivadas de la invasión rusa en Ucrania.

Naciones Unidas en Europa

Países como Islandia también agradecieron un espacio amplio en el que poder hablar de políticas que no solo conciernen a la UE. «Es muy importante que hablemos del futuro de Europa» insistió la primera ministra islandesa, Katrín Jakobsdóttir. El mandatario lituano, Gitanas Nauséda, comparó la comunidad política europea con una figura similar a Naciones Unidas en Europa. «En ocasiones nos es difícil encontrar un denominador común, quizás aquí lo encontremos», apuntó. Y lo encontraron en el apoyo incondicional a Ucrania frente a la agresión rusa. Con todo, aseguró que es importante que no se confunda esta plataforma con los procedimientos de adhesión al bloque comunitario.

Por su parte, el dirigente albanés Edi Rama insistió en que esta no es una «idea nueva, sino una muy vieja, que renace con cada crisis». Para Albania, que lleva desde 2014 a la espera para entrar en la Unión, y los Balcanes occidentales «es crucial» ir de la mano de la UE, «tanto si estamos dentro como si no».

La 'premier' británica Lizz Truss, que entró sin dar declaraciones, dejó claro antes de viajar a Praga que este nuevo espacio europeo «no es una alternativa a la UE». La dirigente de Reino Unido, que abandonó el bloque en 2016, ya había mostrado anteriormente sus reservas sobre la comunidad política europea, pero justificó su presencia argumentando que su país «debe participar en conversaciones que afectan a todo el continente». Subrayó, sin embargo, que Inglaterra es «una nación soberana e independiente y actuaremos como tal».

Y es que Reino Unido es uno de los socios incómodos de esta nueva plataforma. La relación con Serbia tampoco atraviesa su mejor momento, después de que sus autoridades hayan mostrado posturas cada vez más próximas a Moscú. Y Turquía, con sus condiciones para la entrada de Suecia y Noruega en la OTAN y sus disputas con Grecia sobre la isla de Chipre, será otro de los interlocutores problemáticos. De hecho, durante una de las intervenciones tuvo lugar una encendida discusión entre Erdogan y el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis. La intención, es con todo, mantener un debate plural para discutir asuntos europeos, en una plataforma que no contará con poder legislativo real, pero sí simbólico.

Zelenski: «Esta plataforma es una oportunidad para restablecer la paz en Europa»

El discurso del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, fue la intervención más esperada del primer encuentro de líderes del continente, que coincidieron en la importancia de ofrecer más apoyo a Kiev. «Esta plataforma es la oportunidad de restablecer la paz en Europa», destacó Zelenski y la ausencia de Rusia en esta nueva comunidad «confirma que son lo más antieuropeo que existe».

El dirigente recordó que Ucrania nunca ha querido esta guerra y que las tropas rusas «matan en nuestras calles y chantajean a otras naciones con el precio de los alimentos y las amenazas nucleares». Moscú, aseguró, no reconoce los valores de la libertad y la democracia y no quiere la paz. Su intención no es otra que «redibujar sus fronteras» por la fuerza.

Kiev «es el primer campo de batalla», pero la guerra concierne a toda la comunidad internacional, insistió Zelenski. «Ayudándonos os ayudáis a vosotros mismos». Es por eso, dijo, que Ucrania debe ganar la guerra y que el resto de países debe ayudar imponiendo sanciones, creando tribunales especiales para juzgar los crímenes de guerra y asegurando que Rusia pague los daños.

El líder ucraniano llamó una vez más a redoblar los esfuerzos internacionales para restaurar la seguridad y la integridad territorial de Ucrania, tras la anexión de los territorios ocupados de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia. Esta misma semana, la UE y el G7 han limitado el precio de las importaciones de petróleo ruso como parte de su estrategia para limitar la capacidad económica de Moscú.