La Torre Eiffel se apaga ahora a las 23.45, una hora y cuarto antes de lo habitual. / afp

París apaga las luces para ahorrar energía

La Torre Eiffel y otros monumentos de la capital francesa se suman a la sobriedad impulsada por el Ayuntamiento mientras colectivos ciudadanos peinan la ciudad para apagar los letreros de comercios

BEATRIZ JUEZ París

En tiempos de crisis energética como consecuencia de la guerra de Ucrania, París, la ciudad de la luz, adopta medidas de ahorro, desde apagar antes de lo habitual la iluminación exterior del Ayuntamiento, museos municipales y monumentos como la Torre Eiffel a reducir las luces navideñas de los Campos Elíseos. Para ahorrar un 10% el consumo de electricidad de la capital francesa, el Consistorio ha ordenado asimismo retrasar el día de la puesta en marcha de la calefacción este invierno, disminuir un grado la temperatura del agua de las piscinas municipales y bajar la calefacción de los edificios municipales. También la Torre Eiffel se apunta a la sobriedad. Su alumbrado se apaga ahora a partir de las 23.45, una hora y 15 minutos antes de lo habitual.

No sólo el Ayuntamiento actúa contra el despilfarro energético, sino también colectivos de ciudadanos como On the Spot Parkour y Résistance à l'agression publicitaire (R.A.P.), que, con distintas acciones, tratan de concienciar a los habitantes de la capital gala sobre la necesidad de abrazar el ahorro energético. Mientras R.A.P. se dedica a desconectar las pantallas con vídeos publicitarios en andenes y pasillos del metro de París, los «ninjas ecologistas» de On the Spot Parkour recorren las calles de la ciudad para apagar los letreros luminosos que algunos comerciantes, cada vez menos, se dejan encendidos toda la noche.

Kevin, Hadj, Dali, Baptiste y Laetitia, amantes del parkour, se han dado cita a la 1 de la madrugada en la esquina de la rue du Faubourg-Saint-Honoré, una de las calles más elegantes de París, donde está situado el Palacio del Elíseo, la residencia oficial del presidente de la República, y también muchas tiendas de lujo y galerías de arte. Este grupo de amigos, con edades comprendidas entre los 19 y 30 años, no han quedado para salir de marcha, sino para apagar los letreros luminosos de tiendas. Forman parte del colectivo ecologista Lights off (luces apagadas), presente en otras ciudades francesas. Utilizan técnicas de escalada y de parkour –la disciplina deportiva que sortea con acrobacias todo tipo de obstáculos urbanos– para llevar a cabo sus acciones ecologistas.

«El objetivo de esta acción es reunirse con los amigos, hacer deporte, poner a prueba nuestros límites y si, de paso, logramos apagar algunas luces de París, no está nada mal», explica Laetitia, estudiante de kinesioterapia de 25 años. Kevin y sus amigos saltan, trepan muros, suben por tuberías, hacen acrobacias, se balancean y se agarran como «hombres araña» a los balcones, a rejas, a puertas o a donde pueden, con un solo objetivo: apagar los carteles luminosos de las tiendas que encuentran en su recorrido utilizando para ellos los interruptores externos de los comercios y de los bancos. Estos interruptores de seguridad eléctrica, situados en las fachadas a unos tres metros de altura, suelen utilizarlos los bomberos para cortar la electricidad en caso de un conato de incendio.

Medidas de ahorro energético también en el Museo del Louvre. / afp

Un decreto gubernamental contra la contaminación luminosa obliga desde 2018 a los comerciantes franceses a apagar las luces de sus letreros comerciales entre la una y las siete de la mañana. «Nadie mira los escaparates a esas horas», explica Kevin Ha, estudiante de oceanografía.

Aunque cada vez encuentran más letreros luminosos apagados, no todos los comerciantes cumplen la normativa, a pesar de los continuos llamamientos del Gobierno francés al ahorro energético, tal y como constatan los integrantes de On the Spot Parkour en sus recorridos nocturnos. De ahí que siga patrullando las calles de París para apagar luces. «Es como en casa. No dejas encendida la luz, allí donde no estás. La luz y la energía no crecen en los árboles», recuerda Baptiste, de 19 años y estudiante de matemáticas, física y química en la Universidad de Versalles (UVSQ).

Estos jóvenes franceses se han autoimpuesto ciertas reglas a la hora de apagar luces. «No lo hacemos cuando degrada el escaparate. No tocamos el alumbrado público ni sitios de utilidad pública, como la farmacia o la Policía», explica Kevin, cabecilla del grupo. Este amante del parkour es consciente, que quitar la iluminación del letrero de una tienda no va a cambiar el mundo, pero para él es un gesto «simbólico», una forma de pasar un mensaje. «Un problema de contaminación luminosa se ha convertido en un problema de sobriedad energética. Somos una generación que ha crecido viendo las luces encendidas. No debería ser un hábito. Si la gente comprende el mensaje, podemos tener un impacto a nuestro nivel y esto puede hacer avanzar las cosas», añade Kevin, que confía en que con sus acciones logren concienciar cada vez a más franceses sobre la necesidad de ahorrar energía.

«Mostrarnos ejemplares»

Los últimos en sumarse a la sobriedad energética han sido los comerciantes de la avenida de los Campos Elíseos. Las tiendas de esta famosa vía parisina se han comprometido a apagar sus carteles luminosos antes de lo habitual. «Los Campos Elíseos son, para el mundo entero, un símbolo y una vitrina, la de París, la de Francia. Es nuestro deber mostrarnos, colectivamente, solidariamente, ejemplares», dijo Marc-Antoine Jamet, presidente del Comité Champs-Élysées.

Además, este año las luces de Navidad de «la avenida más bella del mundo» se apagarán a las 23.15, dos horas y cuarto antes de lo habitual, excepto en Nochebuena y en Nochevieja. La magia de la Navidad de los Campos Elíseos también rima con sobriedad energética.