Una embarcación navega por el Rin en Düsseldorf, Alemania. / afp

La navegación fluvial por el Rin podría verse suspendida la semana próxima

El bajo cauce de la principal arteria fluvial de Alemania obliga ya a reducir el transporte de mercancías

JUAN CARLOS BARRENA Berlín

La permanente sequía y las insólitas altas temperaturas que se registran en Alemania amenazan con la suspensión de la navegación fluvial, vital para el transporte de mercancías y el abastecimiento de las plantas térmicas de carbón, lo que agrava la ya de por sí precaria situación energética de la primera economía de la UE. Sobre todo en el Rin, que cruza el país de sur a norte, la situación es crítica. En algunos lugares la anchura de la principal arteria fluvial de Alemania se ha reducido a la mitad y su profundidad ha caído estrepitosamente en las últimas semanas, hasta el punto de que es posible vadearlo sin mojarse más allá de la cintura. La caída del nivel de las aguas obliga actualmente a reducir la carga de los barcos hasta solo un 30% de lo habitual para evitar que encallen y acaben bloqueando el río.

A la altura de Kaub, a medio camino entre Maguncia y Coblenza y en la mitad de su curso desde Suiza a Holanda, el Rin se encuentra en mínimos históricos de menos de medio metro de profundidad. «Según las predicciones nos aproximaremos a unos niveles de agua de tan solo 30 centímetros a principios de la semana próxima. En ese momento se deberá suspender inevitablemente la navegación fluvial», señaló este jueves Bastian Klein, científico de la Oficina Federal de Hidrografía (BfG), quien comentó que el trayecto dragado navegable a esa altura es de poco más de 1,5 metros y casi insuficiente. Alemania dispone de una red fluvial y de canales de 7.350 kilómetros, de los que una buena parte se encuentran amenazados de cierre, algo que sucede ya en el Elba desde Hamburgo río arriba. Especialmente afectado se encuentra el transporte de gasóleo para calefacción, lo que podría dar lugar a un desabastecimiento en otoño, cuando bajen las temperaturas.

La Confederación Alemana de Navegación Fluvial (BDB) destacó que una buena parte de los 10.000 barcos de carga que navegan por ríos, lagos y canales europeos, 2.000 de ellos bajo bandera germana, se encuentran anclados ante los problemas que registra el sector por el bajo nivel de las aguas. En Luxemburgo y la vecina región alemana de Tréveris sufren ya el desabastecimiento de productos y materias primas que habitualmente llegan por el Mosela, afluente del Rin. «Ya no recibimos material alguno», se lamenta Jürgen Helten, gerente del grupo Luxport, que en el puerto de Mertert comercia con material de construcción, abonos y metales. Las dificultades para la navegación han hecho además triplicarse los precios de los portes por la alta demanda y la reducida oferta y capacidades.