Marine Le Pen se fotografía con una simpatizante. / AFP

Marine Le Pen sueña con el Elíseo

Los últimos sondeos apuntan a una ajustada victoria de Macron

BEATRIZ JUEZ París

Marine Le Pen, candidata de la extrema derecha a las elecciones presidenciales francesas, parece resistir bien la embestida electoral del ultraderechista Éric Zemmour, acorta distancias con el presidente saliente Emmanuel Macron y sueña con conquistar el próximo 24 de abril el Palacio del Elíseo.

«Marine Le Pen va a ganar estas elecciones presidenciales», se muestra convencido Jordan Bardella, presidente interino de Reagrupación Nacional, ex Frente Nacional. «Estoy preparada», afirma la ultraderechista, que considera que «no existe el techo de cristal» que la impediría ganar los comicios. «Si los franceses votan, tendrán otro presidente que Emmanuel Macron y deseo que sea yo», añadió la candidata.

Si este domingo se celebrara la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, Macron obtendría el 28 % de los votos, seguido de Le Pen con un 21% de los votos, según los últimos sondeos. Ambos se clasificarían para la segunda vuelta, al ser los dos candidatos más votados.

Si Macron y Le Pen se enfrentan el 24 de abril en las urnas, como todas las encuestas vaticinan, el presidente saliente obtendría el 52,5% de los votos y la ultraderechista el 47,5%, según el sondeo Elabe para la cadena BFMTV y la revista L'Express. Le Pen podría beneficiarse en la segunda vuelta no sólo de una reserva de votos procedente de los votantes de Zemmour de la primera ronda, sino también del voto anti-Macron, según los analistas.

Se desinfla Zemmour

Este otoño, Zemmour, que antes de dar el salto a la política era un conocido periodista y tertuliano de televisión, puso patas arriba la campaña electoral al anunciar su candidatura. Subió como la espuma en los sondeos y amenazaba con quitar a Le Pen el liderazgo de la extrema derecha. Sin embargo, en las últimas semanas Zemmour ha perdido fuelle, lastrado por su discurso pro Vladimir Putin y sus proclamas contra inmigrantes y musulmanes. Ahora va cuarto en las encuestas de intención de voto. El candidato del partido Reconquista asegura que los sondeos «no son fiables» y cree que hay «un voto oculto» que saldrá a la luz el día de las elecciones.

El gran mitin que Zemmour celebró el 27 de marzo en la plaza del Trocadero de París y el fichaje para su campaña de Marion Maréchal, sobrina de Marine Le Pen, no le han ayudado a remontar en los sondeos. Zemmour, con un discurso más erudito que su rival, es incapaz de conectar, como lo hace Le Pen, con las clases más populares.

Macron se presenta, al igual que hizo en 2017, como el candidato que defiende los valores de la República frente al «tándem» de la extrema derecha, formado por Le Pen y Zemmour.

El presidente saliente utilizó adrede el nombre de Frente Nacional para referirse al partido de Marine Le Pen. Macron quiere mostrar a los franceses que Reagrupación Nacional sigue siendo un partido ultraderechista, a pesar de lavado de imagen que Marine Le Pen ha hecho en los últimos años.

«La elección de Marine Le Pen sería una catástrofe para el país», alertó hoy el primer ministro francés Jean Castex. «Ella hace creer que ha cambiado. Hacer creer que es más flexible, más centrista casi. Es una farsa, ella no ha cambiado. Su programa ha cambiado, pues la idea es atraer a más gente, pero en el fondo, los valores que conocemos de Reagrupación Nacional y de la familia Le Pen son los mismos», insistió Castex.

Tercer intento

Le Pen se presenta por tercera vez como candidata a unas elecciones presidenciales. En 2012 fue eliminada en la primera vuelta. En 2017, logró clasificarse para la segunda vuelta. Macron la derrotó en las urnas con un 66,1% de los votos, frente al 33,9% de votos de la líder ultraderechista.

Ahora los sondeos vaticinan una victoria más ajustada de Macron que en 2017 y ella sueña con, dar la sorpresa, y ganar las elecciones. «Estoy orgullosa de mi apellido, Le Pen, símbolo de la valentía y la perseverancia», ha dicho recientemente la candidata de Reagrupación Nacional.

Su padre, Jean-Marie Le Pen, líder histórico de la extrema derecha y fundador del Frente Nacional, se presentó cinco veces a las presidenciales. Le Pen padre logró clasificarse en 2002 para la segunda vuelta, lo que supuso un auténtico terremoto electoral en Francia. Al final solo obtuvo el 17,79%, frente al 82,21% de Jacques Chirac. El político conservador, que se presentaba a la reelección, se benefició entonces del cordón sanitario que establecieron el resto de partidos para evitar que la extrema derecha llegara al poder.

Desde que asumió hace once años el liderazgo de la extrema derecha, Marine Le Pen ha tratado de «desdemonizar» su partido. Para ello, echó a su padre y a los miembros más radicales de la formación y suavizó su discurso. Ahora incluso reivindica la figura del ex presidente Charles De Gaulle, que su padre y el Frente Nacional denostaban.

Su objetivo: hacer más presentable a Reagrupación Nacional ante la opinión pública francesa, transformarlo en un partido de gobierno y consolidarse ella misma como una alternativa creíble a Macron. Las urnas tendrán el 24 de abril la última palabra.