Macron se fotografía con una de sus seguidoras durante una visita al mercado de Neuilly-sur-Seine, cerca de París. / afp

Macron tiene su mayor rival en el desgaste generado por cinco años jalonados de crisis

Las encuestas muestran que el presidente sigue siendo la principal preferencia de los franceses, aunque un 64% se muestra descontento por su labor

BEATRIZ JUEZ París

El presidente francés, Emmanuel Macron, se presenta a la reelección tras cinco años en el poder. Los ciudadanos juzgan su mandato con dureza. El 64% se muestra «descontento» con su labor, mientras que el 30% dice estar «satisfecho», según un sondeo reciente de YouGov. Macron, que parte como favorito en las encuestas de intención de voto, no lo ha tenido fácil en el Palacio del Elíseo. Desde los 'chalecos amarillos' hasta la guerra de Ucrania, pasando por la crisis sanitaria, su lustro en el poder ha estado jalonado de crisis. «Me han forjado y mi energía está intacta», aseguró esta semana Macron en una entrevista concedida al diario 'Le Figaro' antes de la primera vuelta de las elecciones, que tienen lugar este domingo.

'Chalecos amarillos'

La crisis de los 'chalecos amarillos' comenzó en octubre de 2018 como una protesta, sobre todo en la Francia rural, contra la subida que experimentó el precio de los carburantes. La prenda reflectante que llevaban los manifestantes se convirtió en un símbolo del hartazgo de los ciudadanos que luchan por llegar a fin de mes y reclaman una mejora del poder adquisitivo.  

El favorito

  • 26,5% del electorado galo se ha manifestado favorable a la reelección de Macron.

Los 'chalecos amarillos' ocuparon rotondas, organizaron protestas y paralizaron todo el país. Las escenas de violencia dieron la vuelta al mundo y pusieron en jaque la presidencia de Macron. Llegaron a reunir a 287.000 personas en toda Francia el 17 de noviembre de 2018. El mandatario se vio obligado a hacer concesiones a regañadientes. Por ejemplo, suspendió el alza del impuesto de los carburantes.

Atentados terroristas

Macron también ha tenido que hacer frente a varios atentados terroristas, entre los que destacan el perpetrado en el mercadillo de Navidad de Estrasburgo en 2018, el que tuvo como objetivo la Prefectura de París en 2019 y la decapitación a manos de un islamista en 2020 del profesor de enseñanza secundaria, Samuel Paty, por enseñar en clase a sus alumnos las polémicas caricaturas de Mahoma.

Crisis sanitaria

Al igual que otros líderes mundiales, Macron tuvo que lidiar con la crisis sanitaria por la pandemia de Covid-19. Impuso la mascarilla y el certificado para entrar en numerosos lugares públicos. En el peor momento de la crisis, confinó el país. Aplicó su política del «cueste lo que cueste». Es decir, gastar todo el dinero público necesario para evitar la caída de la economía francesa en lo peor de la pandemia. El movimiento antivacunas organizó numerosas protestas contra «la dictadura sanitaria» de Macron.

Guerra en Ucrania

La invasión rusa ha quitado más sueño a Macron que la campaña electoral. Desde la presidencia de turno de la Unión Europea, trató de mediar entre Moscú y Kiev. Tras la agresión unilateral a Ucrania, mantiene el canal abierto con Vladímir Putin, al que intenta convencer para que ponga fin al conflicto, retire sus tropas, abra corredores humanitarios y permita el acceso de ayuda humanitaria.