El presidente, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo. / REUTERS

Macron amenaza con disolver la Asamblea Nacional si la oposición presenta una moción de censura

El presidente francés deja caer la posibilidad de convocar nuevas elecciones legislativas si los grupos políticos se unen para bloquear la reforma de las pensiones

BEATRIZ JUEZ París

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha amenazado con disolver la Asamblea Nacional y convocar nuevas elecciones legislativas si fracasan los debates de la reforma de las pensiones y la oposición se alía para presentar una moción de censura contra el Gobierno de Élisabeth Borne, según reveló le prensa local.

«Si se aprueba una moción de censura, disuelvo de inmediato», advirtió Macron ayer en una cena en el Palacio del Elíseo ante varios ministros y los representantes de la mayoría presidencial, los partidos que respaldan al presidente de la República. «Es un bluf, una amenaza, un chantaje, qué violencia», opinó Fabien Roussel, líder del Partido Comunista Francés, favorable a un referéndum sobre la reforma de las pensiones, en vez de la convocatoria de nuevas elecciones legislativas.

La amenaza del presidente de disolver la Asamblea Nacional coincidió con la primera huelga del nuevo curso político en Francia. El paro en 200 ciudades fue poco secundado, ya que solo fue convocado por una parte de los sindicatos. Los huelguistas exigieron el aumento de los salarios para compensar la inflación y protestaron contra la reforma de las pensiones.

Según el artículo 12 de la Constitución gala, «el presidente de la República puede, previa consulta con el primer ministro y los presidentes de las Cámaras, acordar la disolución de la Asamblea Nacional». Esta decisión provocaría automáticamente la convocatoria de nuevas elecciones legislativas en Francia. Los comicios se celebrarían entre los 20 y 40 días siguientes a la disolución.

Aprobación por decreto

La Francia Insumisa, el partido de Jean-Luc Mélenchon, y Reagrupación Nacional (ex Frente Nacional) de Marine Le Pen están dispuestos a presentar una moción de censura si el Gobierno recurre al famoso artículo 49.3 para aprobar por decreto la reforma de las pensiones, sin pasar por el voto de la Asamblea Nacional.

Para poder aprobar la moción de censura, se necesitan al menos 289 diputados. Nupes –la alianza de partidos de izquierdas– y la ultraderecha suman 240 votos. Para que la moción de censura fuera aprobada necesitarían, por tanto, el apoyo de Los Republicanos, que tienen 62 escaños. «Si todos los partidos de la oposición se unen para adoptar una moción de censura y hacen caer el Gobierno», habría nuevas elecciones legislativas y «los franceses elegirían y decidirían cuál es la nueva mayoría que quieren», explicó el ministro de Empleo, Olivier Dussopt.

La amenaza de Macron de disolver la Asamblea Nacional si fracasa la reforma de las pensiones va dirigida a la oposición, especialmente a Los Republicanos. En caso de celebrarse nuevos comicios, el partido conservador, favorable a la reforma, podría obtener un resultado aún peor que la debacle de junio.

Macron también corre un peligro si disuelve la Asamblea Nacional. El último presidente que lo hizo fue Jacques Chirac en 1997. La izquierda ganó esas legislativas y hubo cohabitación con Lionel Jospin como primer ministro. Actualmente el partido de Macron y sus aliados tienen mayoría simple en la Asamblea Nacional, tras las legislativas de junio, en las que perdieron la mayoría absoluta.

La reforma de las pensiones, aparcada en marzo de 2020 por Macron en su primer mandato por la crisis sanitaria de Covid-19, es una de sus promesas electorales. El Ejecutivo galo confía en que el texto legislativo esté listo en enero para que la reforma de las pensiones entre en vigor en verano de 2023.

Macron, reelegido presidente en abril, quiere retrasar la edad de jubilación de los 62 a los 64 años en 2027 y a 65 años en 2031. El mandatario también desea simplificar el complejo sistema actual de pensiones, pasado de 42 planes distintos a uno y promete una pensión mínima de 1.000 euros a todos los franceses que tengan el periodo de cotización completo. Pero la mayoría de los sindicatos y varios partidos de la oposición se oponen porque temen que los ciudadanos tendrán que trabajar más tiempo y cobrar menos pensión con el nuevo sistema.