Imagen de archivo de una patrulla policial alemana. / AFP

Liberan a una niña alemana de 8 años tras pasar siete encerrada en la casa de sus abuelos

La madre de la pequeña, que la mantuvo escondida para ocultársela al padre, podría ser condenada a una pena de diez años de cárcel

DIANA MARTÍNEZ

Alemania ha amanecido conmocionada este martes tras conocerse que una niña de 8 años ha permanecido la mayor parte de su vida encerrada entre cuatro paredes, sin poder ver la luz del sol. «Nunca conocí el mundo exterior», relataba la pequeña, que fue liberada en septiembre, pero la noticia ha trascendido estos días después de que la prensa local se hiciera eco de ella. Los desgarradores hechos han tenido lugar en Attendorn, en el distrito de Olpe en la región de Renania del Norte-Westfalia. Según el diario 'Bild', después de que los padres de la niña (la prensa germana la recoge con el pseudónimo de María) se separaran, la madre, Rosemarie G. (otro nombre ficticio), la mantuvo escondida en la casa de los abuelos maternos durante siete años con la intención de ocultársela al padre. La progenitora podría ser condenada a una pena de diez años de cárcel.

El diario alemán recoge que en 2013, pocos meses después de que naciera la criatura, la madre señaló al padre que quería mudarse a Italia con su hija. No obstante, según el progenitor, los regalos y cartas que le enviaba a la menor a Calabria, donde supuestamente vivía, siempre venían de vuelta y cerrados. La situación, sumado a que en alguna ocasión veía a Rosemarie por Attendorn, le hacía sospechar que las dos seguían viviendo en la localidad germana, por lo que denunció el caso.

Los servicios sociales interrogaron a los abuelos maternos pero, según 'Bild', éstos aseguraron que tanto la madre como la hija vivían en Italia, y se negaron a dejar entrar a los trabajadores sociales a su vivienda. De esa manera, sin pruebas convincentes, los investigadores no pudieron actuar hasta que un familiar de la progenitora admitió ante la Policía que había visto a Rosemarie en casa de los abuelos.

Investigados por privación de libertad

El 23 de septiembre la Policía fue con una orden judicial al domicilio de Attendorn, donde descubrieron a la pequeña, de ya ocho años, y la liberaron de su pesadilla. El fiscal superior de Siegen, Patrick Baron von Grotthuss, alegó que a María no se le había permitido salir de la casa desde que tenía al menos año y medio. Así, la pequeña no ha sido «consciente de gran parte del mundo exterior». Nunca había visto un bosque ni montado en un coche. También afirmó que, tras liberar a la niña, los investigadores no observaron rastros de abuso o desnutrición. Podía hablar y caminar, aunque «apenas podía subir escaleras o sortear terrenos irregulares por sí misma», relató el fiscal.

Los abuelos maternos están siendo investigados por privación de libertad. Desde su liberación, la cría vive bajo supervisión psicológica con una familia de acogida y no puede recibir visitas de familiares, ni siquiera de su padre biológico, que la vio por última vez cuando tenía unos seis meses, tal y como le aseguró a 'SauerlandKurier', el diario que destapó el horror vivido por María durante siete años. «Estoy esperando el día en que pueda volver a ver a mi hija», expresó con esperanza el progenitor, tras relatar que la mujer le hizo creer que su hija no había querido verlo durante todos estos años. Ahora, él espera obtener la custodia de la pequeña.

«Presenciar algo así en la propia ciudad es muy preocupante para nosotros», expresó el teniente de alcalde de Attendorn, Uli Selter. El distrito de Olpe, cuya oficina de bienestar juvenil es responsable de Attendorn, publicó una carta al respecto. En el mensaje, el administrador del distrito, Theo Melcher, declaró que espera que «las investigaciones den respuesta a la pregunta que nos preocupa a todos, por qué la niña estuvo escondida durante tantos años y por qué se le negó una vida infantil 'normal'. Pero me complace que la pequeña haya podido ser liberada de esta situación y que aparentemente se encuentra en buen estado de salud».