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Italia presume de 'rey del TikTok' aunque le regatea la nacionalidad

El éxito de Khaby Lame en las redes sociales pone de manifiesto las dificultades de los hijos de emigrantes para acceder a la ciudadanía italiana

DARIO MENOR Corresponsal en Roma

Si tiene usted menos de 25 años lo más probable es que no le conozca, pero Khaby Lame es un líder mundial. Pocos minutos después de la medianoche del jueves se convirtió en la persona más seguida en TikTok, la red social por la que sienten predilección los más jóvenes y que va más allá de los vídeos de bailecitos de chavalas. A sus 22 años, Lame, que comenzó a utilizar esta plataforma para divertirse cuando se quedó sin trabajo durante el confinamiento provocado por la pandemia, ha superado los 143 millones de seguidores. Para tomar conciencia de su éxito hay que tener en cuenta la trayectoria de quiénes son los líderes de las otras principales redes sociales de Internet: el futbolista Cristiano Ronaldo en Instagram y Barack Obama, expresidente de Estados Unidos, en Twitter.

La primacía de Lame, fruto de los videos en los que ironiza sobre los retos absurdos que circulan por internet sin necesidad de decir una palabra, ha reabierto el debate sobre las dificultades para acceder a la ciudadanía en Italia, donde vive desde que tenía un año. Hijo de una familia de emigrantes senegaleses y nacido en Dakar, Lame ha realizado todos sus estudios en escuelas italianas, ha trabajado en ese país y se siente italiano, pero su pasaporte es de Senegal. Como tantos otros hijos de extranjeros, sigue a la espera de recibir la nacionalidad italiana.

Para acceder a ella quienes nacen en Italia de padres emigrantes tienen que demostrar que han vivido en su territorio de manera interrumpida hasta los 18 años. Aún lo tienen más difícil los que llegaron de niños, como le ocurre a Lame, cuya fama ha superado los límites de las redes sociales al ser invitado a los festivales de cine de Venecia y Cannes.

«No es justo que una persona que vive y crece con la cultura italiana durante tantos años y que esté limpio (sin haber cometido delitos) todavía hoy no tenga el derecho a la ciudadanía. Y no hablo sólo por mí», se lamentaba el joven 'influencer' en una entrevista en 'La Repubblica', reivindicando que hay otras muchas personas en su situación de las que no se habla porque no son famosas.

Efecto secundario

El interés mediático que ha supuesto su éxito en TikTok consiguió de todas maneras que se arrojara luz su caso: este viernes el subsecretario del Ministerio del Interior, Carlo Sibilia, anunció en Twitter que el decreto en el que se le concede la nacionalidad italiana se había aprobado a principios de junio, por lo que en breve le llegará la notificación oficial y recibirá una cita para realizar el juramento.

El orgullo nacional que ha destapado el número uno de Lame en TikTok puede tener un efecto secundario: acelerar el recorrido parlamentario de la propuesta de ley conocida como 'ius scholae', que otorga la nacionalidad a aquellos chavales de más de 12 años e hijos de extranjeros que hayan completado al menos un ciclo escolar completo (cinco años) en Italia, sin tener que esperar al cumplimiento de la mayoría de edad. La 'ius scholae' comenzará a discutirse el miércoles próximo en la Cámara de los Diputados, donde se espera que pueda ser aprobada en julio, y luego pasará a examinarse en el Senado.

Se calcula que la medida beneficiaría a 877.000 niños y adolescentes que hoy frecuentan el sistema escolar italiano. «Es muy difícil decir que quien estudia con nuestros hijos no es italiano. Con esta ley el Parlamento toma nota de la realidad», explica Giuseppe Brescia, el parlamentario del Movimiento 5 Estrellas que ha escrito el texto de la propuesta de ley.

Aunque las encuestas muestran que incluso buena parte de los electores de los partidos de derechas están a favor de esta iniciativa, el líder de la Liga, Matteo Salvini, se niega a apoyarla. «La ciudadanía hay que madurarla hasta que se cumplan los 18 años», afirma Salvini, considerando que un «atajo» como sería a su juicio la 'ius scholae' resultaría «contraproducente para los propios chicos». Éstos, no obstante, se quejan de las dificultades que supone esperar hasta la mayoría de edad para conseguir la nacionalidad. Un caso sintomático fue el del futbolista Mario Balotelli, nacido en Italia de padres ghaneses y que competía con la selección italiana sub-21 aunque tuvo que esperar hasta los 18 años para obtener un pasaporte del país europeo.