La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. / EFE

La UE impondrá un tope al petróleo ruso tras la anexión de los territorios ocupados de Ucrania

Los Veintisiete acuerdan su octava ronda de sanciones contra Moscú y se alinean con las medidas pactadas por el G7

OLATZ HERNÁNDEZ

La respuesta europea a la anexión de los territorios ucranianos ocupados cristalizó este miércoles con un acuerdo de los embajadores de los países de la Unión Europea (UE). Una vez limados los aspectos técnicos, Europa aplicará una nueva ronda de castigos a Rusia –la octava desde que comenzó la guerra en Ucrania– y pondrá un límite al precio de su petróleo. Los nuevos castigos también incluyen más limitaciones a las importaciones de Moscú y a las exportaciones tecnológicas europeas.

Existe un «acuerdo político» en torno a la nueva batería de sanciones a Rusia, pero para que entren en vigor habrá que esperar a que se redacte y se adopte el procedimiento escrito. De este modo, es previsible que todos los detalles de las nuevas medidas contra Rusia se den a conocer mañana.

Se sabe que este nuevo paquete limitará aún más las importaciones rusas –asestando un mordisco de 7.000 millones de euros adicionales a su economía– y reducirá las exportaciones tecnológicas europeas en elementos clave para la industria del país. Además, la UE ampliará la lista negra de individuos y empresas sancionadas, que ya contiene más de 1.300 nombres.

El tope al precio del petróleo ruso es, de lejos, la medida más importante de este paquete de sanciones, aunque aún no se ha especificado cuál será ese límite. El G7 adoptó recientemente una medida similar para topar el precio de las importaciones de crudo desde Moscú, lo que ha presionado a la comunidad internacional y ha resuelto las negociaciones de esta propuesta europea, que llevaba semanas en las mesas de negociaciones de Bruselas. El objetivo no es otro que limitar la capacidad económica y militar de Rusia tras el anuncio de la movilización de 300.000 reservistas, la anexión de los territorios ocupados de Ucrania y la amenaza de Putin de usar armas nucleares.

Veto parcial en mayo

Los Veintisiete ya acordaron en mayo un veto parcial a las importaciones de crudo de Moscú, como parte de su sexto paquete de sanciones. Las negociaciones fueron duras y el acuerdo solo llegó de madrugada y con muchas excepciones, por el bloqueo de Hungría, Eslovaquia y República Checa. Así, el bloque acordó un veto que solo afecta a las importaciones de crudo por mar –el 66% del petróleo ruso que llega a la UE– y que recorta en 50.000 millones la factura anual de la UE a Rusia.

Con todo, el acuerdo también incluye que el veto se extienda al 90% del crudo importado de Moscú para finales de 2022, con la desconexión de Alemania y Polonia. Queda fuera, por ahora, el 10% de petróleo que llega a través del oleoducto Druzhba a Eslovaquia, República Checa y Hungría y que Bruselas espera intervenir «lo antes posible», una vez se exploren otras vías de abastecimiento y las alternativas que ofrece el plan REPower EU.

En la práctica, el nuevo tope al precio del petróleo ruso afectará también al comercio de Rusia con terceros países. Así, las navieras europeas no podrán transportar crudo ruso a otros países si éste supera el límite impuesto por los Veintisiete. De ser así, las aseguradoras europeas tampoco podrán asegurar estos buques.

Coordinación internacional

Desde el inicio de la guerra, la UE ha puesto en marcha ocho paquetes de sanciones económicas y diplomáticas a Rusia sin precedentes, en coordinación con la amplia mayoría de la comunidad internacional. También ha impuesto castigos individuales a personas estrechamente relacionadas con la cúpula de Putin y a aquellos implicados en la agresión a Ucrania.

En las últimas semanas, los líderes de la UE han llamado a redoblar la coordinación internacional para imponer «castigos efectivos» a Moscú y ofrecer un mayor apoyo militar y económico a Ucrania. El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, celebró hoy el acuerdo sobre la nueva ronda de sanciones y que «limita la capacidad de la máquina militar de Putin».