Agentes de policía registran un vehículo este miércoles en Berlín. / FOTO: CHRISTIAN MANG | VÍDEO: ATLAS

La Policía desmantela una organización ultra que planeaba un golpe de Estado en Alemania

Veinticinco personas han sido detenidas por su relación con esta red de extrema derecha, que pensaba asaltar el Parlamento

JUAN CARLOS BARRENA

La Policía federal detuvo ayer a 25 presuntos terroristas de extrema derecha que, capitaneados por un noble repudiado por su familia, planeaba dar un golpe de Estado en Alemania tras tomar por las armas el Bundestag, el Parlamento federal, y secuestrar el mayor número de políticos destacados posible. Los sospechosos son miembros del movimiento ultranacionalista 'Reichsbürger', literalmente 'Ciudadanos del Reich', que no reconocen la república federal, sus leyes y autoridades, tienen tendencias e ideología neonazi y siguen teorías conspirativas cercanas a las de QAnon, que motivó el asalto al Capitolio estadounidense en enero de 2021.

Los iniciadores del grupo desarticulado «se ven impulsados por fantasías de golpe de Estado violento e ideologías conspirativas», afirmó la ministra alemana de Interior, Nancy Faeser. Los militantes de 'Reichsbürger' «comparten el odio por la democracia, nuestro Estado y la gente que defiende nuestra comunidad», añadió Faeser, que habló de los «abismos de una amenaza terrorista» y anunció que las autoridades seguirán actuando con todas las armas del Estado de Derecho para combatir cualquier brote de violencia anticonstitucional.

«Seguiremos con mano dura», advirtió la ministra, que alabó la labor de los más de 3.000 policías, entre ellos miembros de las fuerzas especiales de los Estados federados y agentes del GSG-9, el comando antiterrorista de la Policía Federal, que participaron en la operación. «Existe la sospecha de que se planeaba un asalto armado a los órganos constitucionales», dijo, a su vez, el titular de Justicia, Marco Buschmann, quien celebró que «la democracia sabe defenderse». La organización podría haber recibido el nombre de Unión Patriótica.

La operación policial, sin precedentes por su magnitud, comenzó la madrugada de este miércoles de manera simultánea en once Estados federados alemanes con el registro de más de 130 viviendas, oficinas y almacenes así como en otros inmuebles de Austria e Italia. También el cuartel de los Comandos de Fuerzas Especiales (KSK) del Bundeswehr, el Ejército federal. Las fuerzas de seguridad llevaban tiempo observando al grupo y la Fiscalía federal tiene abiertos sumarios contra un total de 52 personas.

El aristócrata bajo arresto

Según las investigaciones los participantes en la conspiración comenzaron en noviembre de 2021 a preparar los planes para el llamado 'Día X'. La organización terrorista es liderada presuntamente por el príncipe Enrique XIII de Reuss, que pretendía ponerse al frente de un nuevo gobierno y dice tener contactos en Rusia. Según su familia, con la que no tiene trato desde hace tres lustros, es «un hombre parcialmente perturbado que defiende opiniones erróneas en base a teorías conspirativas».

Su segundo al mando y jefe del brazo armado en la conspiración es el militar jubilado Rüdiger von P., de 60 años y antiguo comandante en una unidad de paracaidistas. Ambos fueron detenidos y salieron esposados de sus domicilios. Entre los arrestados figuran también la política de la ultranacionalista Alternativa para Alemania (AfD) Birgit Malsack Winkemann, de 58 años, una juez berlinesa que dispone de al menos dos armas de fuego legales. Como exdiputada del Bundestag tiene además amplios conocimientos sobre el Reichstag y el resto de los restantes edificios parlamentarios.

Pero también hay gente de profesión variopinta, como un experto de la alta cocina, un piloto de una compañía aérea alemana, un abogado y tenor que debía asumir la cartera de Cultura o una médico bien situada. Parecería una asonada de opereta si entre los detenidos no se encontrara un miembro activo de las KSK, así como otros militares retirados y agentes de policía fuera de servicio. Todos terminarán de pasar hoy ante el juez de instrucción. Según la Fiscalía, la célula tenía una gran influencia del grupo estadounidense QAnon. Incluso los detenidos «están firmemente convencidos de que Alemania es gobernada por un llamado 'Estado profundo'» y que en algún momento podría ser intervenida por una «alianza secreta de gobiernos, servicios de Inteligencia y ejércitos». Todo parece muy fantasioso y delirante, pero se pone extremadamente serio cuando la organización sostiene que el nuevo orden implica «cometer homicidios».

Con dos docenas de hombres y mujeres, el 'Día X' tenían previsto tomar el Reichstag, el histórico edificio que acoge el Parlamento federal, siguiendo el ejemplo del asalto al Capitolio en EE UU. Diputados y miembros del Gobierno presentes en el hemiciclo serían esposados y tomados prisioneros. Esperaban que esa acción diera lugar a disturbios por toda Alemania que condujeran a un hundimiento del sistema y la abolición de la democracia. Los miembros del grupo habrían suscrito cláusulas de confidencialidad, que contemplan la pena de muerte para los traidores.

La Policía Federal había advertido ya hace semanas de que podía producirse algún intento de asalto al Reichstag. También el equipo de escoltas de altos políticos de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) se ecnontraba alarmado. La Oficina Federal para la Defensa de la Constitución (BfV) había formado ya hace meses un grupo de investigación llamado 'Kangal' para realizar el seguimiento intenso de los integrantes de la organización.

Incluso los servicios militares de Inteligencia MAD tenían bajo observación al sargento de las KSK Andreas M., de 58 años, que había llamado la atención por participar en las protestas anticovid y se había negado a vacunarse. Otro inculpado, Peter W. de 54 años, fue también soldado en los Comandos de Fuerzas Especiales.

Reclutamiento de soldados

El brazo armado de la organización ha tratado en los últimos meses de reclutar policías y soldados afines a sus ideas. Los investigadores han constatado la celebración de reuniones en varios puntos de Alemania, así como la observación sistemática por parte del grupo de varios cuarteles militares con el objetivo de reclutar a los mejores soldados. También visitaron las instalaciones castrenses en Hesse, Baden-Wurtemberg y Bavaria para ver si eran adecuados «para acoger a sus tropas tras el derrocamiento (del Estado)», precisó este miércoles la Fiscalía.

Según el Ministerio Público, proyectaban crear un Ejército en la sombra que llevara adelante sus planes golpistas. Sus «compañías de defensa patria» se estacionarían por todo el país. Varios miembros habrían conseguido armas y realizado prácticas de tiro clandestinas. La Inteligencia alemana calcula que existen unos 21.000 miembros del Reichsbürger. Muchos de ellos se niegan a pagar impuestos a un Estado que no reconocen y se encuentran en conflicto con las autoridades.

«Todos los detalles están siendo estudiados. Las investigaciones servirán para determinar si se ha cometido un delito de alta traición al adoptar medidas para derrocar al Gobierno», precisó la Fiscalía en un comunicado.

Un príncipe convertido en «oveja negra»

El nuevo Ejecutivo que la organización pretendía imponer en Alemania estaría presidido por el príncipe Enrique XIII de Reuss, según las investigaciones policiales. De 71 años y muy conocido en Turingia, procede de una familia noble de abolengo con muchas ramas y más de ochocientos años de historia, cuyos miembros no quieren saber nada de la «oveja negra». El príncipe es un empresario de éxito en el sector inmobiliario y la producción de espumosos. Entre otras propiedades posee un castillo y un pabellón de caza. La casa real a la que pertenece ha existido desde el siglo XI hasta 1918, cuando la monarquía fue abolida en Alemania. Todos los varones de la familia se llaman Enrique (Heinrich), en honor al emperador Enrique VI, al que deben sus tierras. Este verano pasado, el noble fue noticia por agredir a un periodista durante una recepción con el alcalde de Bad Lobenstein.