La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. / EFE

Bruselas propone topar el precio del gas si Rusia corta el suministro

La Comisión Europea asume que los estados deberán usar más carbón y nuclear para sustituir este tipo de energía en la próxima década

OLATZ HERNÁNDEZ Corresponsal en Bruselas

A medida que el cruce de amenazas y sanciones entre Rusia y la Unión Europea escala, Bruselas se prepara ante un posible corte de suministro de gas ruso. La Comisión Europea ha elaborado un plan de contingencia en el que se incluyen medidas de reducción voluntaria del consumo de gas en los Estados miembros y un tope de precio en el mercado europeo. «Se trata de un mecanismo para evitar la competencia entre los países europeos por el gas», según apuntan fuentes oficiales europeas.

La invasión rusa en Ucrania ha demostrado las vulnerabilidades energéticas de Europa. Sin embargo, «tenemos las bases para reducir nuestra dependencia», ha apuntado este martes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. La UE ya ha dado pasos para reducir las importaciones energéticas de Moscú, con el embargo del carbón ruso y trabaja actualmente para extender ese veto al petróleo. «En 2021, importamos el 40% de la energía de Rusia y, en lo que va de año, esa cantidad se ha reducido casi a la mitad», ha señalado.

El plan europeo para desconectarse de Rusia pasa por la reducción del consumo, la diversificación de suministro y el impulso de la transición verde. De este modo, la UE desplegará inversiones para que la producción de renovables del bloque suponga el 45% para 2030, frente al 40% previamente fijado por el Pacto Verde. En la práctica, en la próxima década, Bruselas asume que el gas será sustituido por energías como el carbón o la nuclear, que servirán para hacer frente a la demanda cuando las renovables no aporten la suficiente energía.

Por el momento, la Comisión Europea prevé que el precio de la energía seguirá siendo alto los próximos tres años y ha ofrecido a los Estados miembro una serie de medidas para reducir el impacto en su economía. Así, de cara al próximo invierno, los países europeos podrán usar los beneficios caídos del cielo para apoyar a los consumidores. Además, las regiones con pocas interconexiones, como España y Portugal, podrán introducir subsidios para los costes de combustible en la producción de energía y así reducir el precio de la electricidad. Esto podría beneficiar a países como Italia y Grecia, que ven con mucho interés las propuestas de Madrid y Lisboa para limitar el precio del gas, la llamada 'excepción ibérica'.