Homenaje a las víctimas del Holodomor (en ucraniano, «muerte por inanición»), el pasado 26 de noviembre en el complejo del Museo Nacional del Genocidio del Holodomor en Kiev. / OLEG PETRASYUK / EFE

Alemania declara genocidio el Holodomor, el Holocausto ucraniano bajo Stalin

«Paren a Putin, detengan esta guerra», dijo el promotor de la iniciativa parlamentaria

JUAN CARLOS BARRENA Corresponsal. Berlín

El Bundestag, el parlamento federal alemán, aprobó este miércoles una resolución por la que reconoce como genocidio el llamado Holodomor, literalmente el «asesinato por hambre» de cuatro millones de ucranianos bajo el régimen soviético de Josef Stalin hace ahora 90 años. Un desastre que muchos califican de «Holocausto ucraniano» en el país invadido ahora por Rusia, que nunca ha reconocido esa masacre. El documento es también una condena del conflicto bélico desatado por el presidente ruso, Vladímir Putin, y sus continuos ataques a la población civil de Ucrania. «Putin sigue la tradición cruel y criminal de Stalin», afirmó el verde Robin Wegener, promotor de la iniciativa y presidente de la comisión parlamentaria germano-ucraniana. «Paren a Putin. Detengan esta guerra», dijo Wegener en la intervención que abrió el debate posterior y en el que los oradores criticaron sin excepción la «ofensiva brutal» iniciada por el presidente ruso, al que compararon reiteradamente con Stalin.

La resolución salió adelante por clara mayoría con los votos del tripartito gobernante de socialdemócratas, verdes y liberales y la oposición conservadora de cristianodemócratas y socialcristianos bávaros. En el palco de invitados siguieron con atención el debate el viceministro de Exteriores ucraniano y exembajador de su país en Alemania, Andrij Melnyk, y su sucesor al frente de la legación ucraniana en Berlín, Oleksij Makejew. Ante la invasión de Ucrania por Rusia, el documento es más que un gesto, aunque carezca de consecuencias legales. Pero supone en todo caso el reconocimiento de la existencia e independencia del pueblo ucraniano, algo que Putin niega a sus vecinos, a los que aspira a integrar por la fuerza en Rusia. El término genocidio figura en el artículo 2 de la convención 260 de las Naciones Unidas de 1948 y es definido como aquella acción que pretende exterminar total o parcialmente a un grupo nacional, étnico o religioso.

El documento sancionado por la Cámara baja alemana subraya que el Holodomor fue un «crimen contra la humanidad» que se suma a «la lista de crímenes de desprecio de la dignidad humana de sistemas totalitarios, como consecuencia de los que en la primera mitad del siglo veinte fueron extinguidas millones de vidas humanas en Europa». La resolución hace además referencia directa al conflicto bélico que se desarrolla en el este del continente europeo. «Más que nunca afrontamos estos días la guerra ofensiva y contraria al derecho internacional de Rusia contra Ucrania, que a la vez supone un ataque a nuestro orden de paz y valores europeos. Las aspiraciones de gran potencia y represión no deben tener cabida en Europa», destaca el borrador de la resolución, que supone también una condena de la política agresiva de Putin.

El primer ministro belga, Alexander De Croo; Olena Selenska, primera dama ucraniana; y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, durante una visita al memorial del Holodomor en Kiev, el pasado 26 de noviembre. / EP

«Una catástrofe provocada»

Alemania se suma así a los 16 países, entre ellos Australia, Canadá, México y Polonia, que han declarado genocidio el Holodomor y condenan la hambruna provocada intencionadamente por Stalin al colectivizar forzosamente la agricultura, establecer cuotas de entrega de productos agrarios inalcanzables y confiscar como castigo cosechas y ganado a los campesinos en Ucrania. Los historiadores coinciden en considerar que se trató de «una catástrofe provocada». La hambruna no solo causó estragos en Ucrania. La «revolución desde arriba» ordenada por Stalin para industrializar la Unión Soviética a costa del campesinado extendió también la hambruna por el norte del Cáucaso, la región del Volga y Kazajistán. En esta última república uno de cada cuatro habitantes murió entonces de inanición, unos ocho millones en toda la URSS.

Sin embargo, ya a principios de los años 30 del siglo pasado el régimen de terror del entonces líder soviético fue especialmente virulento en Ucrania. Según la historiadora estadounidense Anne Applebaum, Stalin temió que la resistencia a la política de colectivización de una buena parte de los funcionarios comunistas en Kiev amenazara con la pérdida de Ucrania para el proyecto soviético. La represión fue brutal. Además de la depuración a partir de 1932 del aparato comunista local y la persecución de presuntos nacionalistas ucranianos, el Kremlin ordenó la detención, encarcelación y ejecución de numerosos intelectuales, escritores, artistas, profesores y científicos ucranianos. En su libro 'Hambre Roja', Applebaum califica literalmente de «guerra contra Ucrania» la actuación del régimen soviético y concluye que el Holodomor «fue un asesinato en masa planeado y ordenado».