Planta de ciclo combinado que suministra energía al suroeste de Berlín. / EFE

Alemania activa la alarma por la 'guerra del gas'

El Gobierno federal, que considera que Putin utiliza el combustible como «arma» para dividir a los europeos, prepara a los ciudadanos de cara al invierno con un plan de «austeridad energética»

JOANA SERRA Berlín

«A partir de ahora, el gas es un bien escaso», declaró el ministro de Economía y el Clima, el verde Robert Habeck, tras activar la llamada segunda fase del plan de emergencia gasística. Los suministros procedentes de Rusia no se han cortado, pero han disminuido. Algo que en una potencia como Alemania, con 82 millones de habitantes y una fuerte dependencia del gas ruso, equivale a emergencia.

La seguridad del suministro está por el momento garantizada, pero no hay que confiarse, añadió Habeck. Actualmente los depósitos están con un nivel del 58% más llenos que el año pasado. Pero el escenario que se contempla es de una reducción a medio plazo de un 60%, lo que dejará esos depósitos vacíos en el próximo invierno alemán.

De hecho, Habeck empezó a preparar ya a la población al duro invierno con un plan de «austeridad energética», al presentar hace unas semanas un catálogo con trucos sobre cómo ahorrar energía (ducharse rápido, bajar la calefacción y el aire acondicionado o usar la bicicleta).

El ministro de Economía y el Clima, con rango de vicecanciller en el Gobierno de Olaf Scholz, llevaba días advirtiendo de que el presidente Vladímir Putin está usando el gas «como arma de guerra». La usa no solo contra Alemania, que a raíz de la invasión ha dejado de ser el gran cliente energético que fue bajo el socialdemócrata Gerhard Schröder y la conservadora Angela Merkel. El propósito del líder del Kremlin es «destruir la unidad de Europa, la solidaridad y la disposición a apoyar a Ucrania», según Habeck.

El representante de los Verdes es ahora mismo el político mejor valorado del país y también en más presente en los medios, muy por delante de Scholz. Se ha lanzado con pragmatismo a la búsqueda de alternativas al gas ruso y logrado rebajar en unos meses las importaciones del 55% en febrero al 35% actual.