En metálico y a pie de avión

03/04/2020

Pagan hasta tres o cuatro veces el precio, y lo hacen en metálico. En el mismo aeropuerto, además. Y el cargamento, encargado por Francia -aunque podría ser cualquier otro país- a fabricantes chinos acaba rumbo a Estados Unidos.

Varios presidentes regionales galos han denunciado las sucias artimañas que ciertos compradores americanos han desarrollado para abastecerse de mascarillas en un mercado que se ha convertido en la ley de la jungla.

El ministro de Sanidad, Olivier Véran, ya advertía la semana pasada que la situación del mercado de mascarillas y material de protección sanitaria se ha vuelto tan difícil que no se puede asegurar que un pedido se cumple «hasta que no aterrice el avión (con el cargamento) en un aeropuerto francés». Ahora está más claro el porqué.

«La tensión es enorme (en China) y los timos múltiples y variados», denunciaba este jueves en BFM el presidente de la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, Renaud Muselier. Según el representante, ya ha ocurrido que pedidos pagados de antemano por una región francesa han sido «recomprados» por «americanos», que esperan al acecho en los aeropuertos chinos con el dinero en maletines. El cargamento cambia rápidamente de un avión a otro y a quienes habían hecho el encargo original no les queda otra que lidiar con un retraso en la entrega. Los precios, además, se encarecen.

Ninguna región ha querido admitir haber sido víctima de esta artimaña -la política manda-, pero desde el entorno de otros presidentes regionales franceses han confirmado a ‘Libération’ que es una práctica que se viene observando con impotencia. Ante este panorama, el presidente, Emmanuel Macron, prometió esta semana que Francia será autosuficiente en la fabricación de mascarillas antes de finales de año, para evitar tener que depender del extranjero en un producto que está resultando vital en la lucha contra el Covid-19.

Requisamiento

Pero si Francia ha sido víctima en este caso de la ley del más fuerte, antes fue verdugo. La decisión de Emmanuel Macron de nacionalizar todos los stocks de mascarillas que hubiera en el país a principios de marzo ha tenido, al menos, tres víctimas colaterales: España, Italia y Suecia.

El Gobierno francés requisó el pasado 5 de marzo un pedido de 4 millones de mascarillas de la empresa sueca Mölnlycke, especializada en productos médicos desechables y que cuenta con un centro logístico en Lyon. Hasta allí había llegado el cargamento, fabricado en China, y que arribó a Francia a través del puerto de Marsella. La mitad de ese pedido tenía como destino España e Italia, que habían encargado cada uno un millón de mascarillas, según desvela el semanario ‘L’Express’.

El coronavirus en cifras

Pero el pedido quedó paralizado, y solo fue ‘liberado’ tras dos semanas de gestiones diplomáticas por parte de Estocolmo, que presionó a la Secretaría General de Defensa y Seguridad Nacional francesa, una suerte de ‘ministerio de guerra’ que asesora al Gobierno durante la crisis del Covid-19. «Al teléfono, nuestros interlocutores (españoles e italianos) lloraban, necesitaban urgentemente esas mascarillas, fue terrible», confiaron fuentes de la empresa al semanario.

Sólo entonces Francia permitió que la mitad de ese stock llegara a su destino final, quedándose con los otros dos millones de mascarillas. La multinacional sueca ha decidido desde entonces evitar Marsella y Lyon para sus importaciones, ante el riesgo de que los productos vuelvan a ser requisados por las autoridades.