El año en que Holanda le dio calabazas a la ultraderecha de Wilders

31/12/2017

Holanda protagonizó el primer golpe del año contra el avance de la ultraderecha en Europa, impidiendo a Geert Wilders llegar al Gobierno y obligando a cuatro partidos políticos, de diferentes ideologías, a dialogar y unirse en una coalición cuya supervivencia está rodeada de dudas.

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"El actual Gobierno tiene grandes ambiciones, aunque es un gabinete muy arriesgado, de cuatro partidos. Es el más diverso de Europa. La oposición está muy dividida, de la izquierda y la derecha. Algunos no se soportan", explica a Efe el analista holandés Diederik Brink, sobre las consecuencias del avance de la ultraderecha en Holanda.

Las elecciones generales del pasado 15 de marzo en los Países Bajos, que ampliaron el poder de Wilders en el Parlamento, eran la primera prueba del año para determinar si el "repunte populista" que inauguró el presidente de EEUU, Donald Trump, continuaría durante 2017 en Europa.

Wilders, líder del Partido de la Libertad (PVV), logró poner a la inmigración y al islam en el centro de la agenda política de la campaña electoral, en busca de desafiar al liberal Mark Rutte, del liberal VVD, como el mayor partido del país.

El drama electoral fue menor del predicho, a pesar de la campaña antiinmigración, en medio de la oleada de refugiados, y de una repentina crisis diplomática con Turquía, resultado de la expulsión de dos ministros turcos que pretendían hacer campaña en Holanda en favor del referéndum que concedería más poder a su presidente, el islamista Recep Tayyip Erdogan.

El PVV se quedó corto aunque aumentó su presencia en el Parlamento a 20 escaños, y los liberales vieron reducido su apoyo popular pero se mantuvieron como primer grupo parlamentario en La Haya con 31 diputados.

El panorama general tras los comicios fue de fragmentación total de un Parlamento con 12 partidos políticos de ideologías totalmente opuestas y con una coalición gubernamental que tardó en formarse siete meses, todo un récord.

El liberal VVD, Llamada Democristiana (CDA) y los progresistas D66 se vieron en la tesitura de tener que aceptar las exigencias de Unión Cristiana (5 escaños) a fin de lograr el mínimo de 76 escaños necesarios para formar gobierno y evitar la repetición de elecciones.

Wilders, que había llevado a cabo una campaña eurófoba y antimigratoria desde la red social Twitter, pasó a liderar la oposición, ya que ningún partido estaba dispuesto a negociar con él como socio de gobierno.

Por su parte, los más liberales tuvieron que renunciar a sus propuestas de campaña, como la legalización del cultivo del cannabis, la ampliación de la ley de eutanasia a las personas mayores, la investigación científica con embriones o la autorización a los médicos de cabecera para recetar la píldora abortiva.

Aunque esta formación haya logrado frenar a la ultraderecha holandesa, los 20 escaños de Wilders le reconciliaron con el papel de oposición, que hasta entonces ejercía solo desde Twitter y con alguna protesta puntual, y le animaron a salirse de su zona de confort.

Así, el PVV participará en las elecciones municipales del próximo marzo en una treintena de ciudades neerlandeses, en lugar de limitarse, como ha hecho hasta ahora, a unos pocos municipios donde tiene el éxito asegurado, como Venlo o Volendam.

Esta ruptura de tendencia, por la que busca ampliar su presencia en los ayuntamientos, le lleva a pelear por los municipios de Utrecht y Groninga, fortalezas de los progresistas del D66, o en Leeuwarden (Frisia), donde lideran los laboristas del PvdA.

También lo está intentando en Rotterdam, una ciudad de "ultraizquierda", donde el PVV presentó hace unos días su campaña delante de una mezquita, con su expresión clásica de "desislamizar" el país.

Sin embargo, Wilders, que empezó el año liderando las encuestas, se está viendo desplazado en los sondeos por Thierry Baudet, líder de Foro para la Democracia, un partido nuevo e incluso más ultraderechista que el PVV.

"Thierry Baudet ingresó al parlamento en las últimas elecciones. Para su sorpresa, obtuvo dos escaños y ahora supera a Wilders en las encuestas. Está en la misma liga que el PVV, pero con un estilo diferente y algo más elitista", añadió Brink.

Baudet, que recuerda orgulloso en todas sus entrevistas que tiene una novia de origen iraní que "adoptó la forma de vida occidental", fue declarado el político del año 2017 y es un ferviente crítico "de este Gobierno multicultural que lo tolera todo".