Partidarios del entonces presidente Trump durante al asalto al Capitolio en Washington hace un año. / efe

Varios implicados en el asalto al Capitolio se presentan a las elecciones

La atención pública y la falta de una respuesta penal más severa llevan a los movimientos extremistas a elaborar listas para el Congreso y otras instituciones estadounidenses

CAROLINE CONEJERO Nueva York

El movimiento anti-democrático derivado de «la gran mentira» electoral del trumpismo avanza por Estados Unidos con una estrategia diferente. Esto no significa que hayan dado la espalda a la violencia, sino que se trata más bien de una opción alternativa, una vía diferente de alcanzar el poder para hipotéticamente subvertir el sistema democrático.

La 'Trama contra América', por citar la premonitoria novela de Philip Roth, aglutina una amalgama de operativos que incluyen jueces federales, funcionarios públicos, propagandistas mediáticos, altos cargos gubernamentales en Estados bajo liderazgo republicano, millonarios extremistas, y como no, las masas de furiosos seguidores de Donald Trump. De las más de 725 personas acusadas por su implicación en el ataque al Capitolio, incluidas 325 por delitos graves, solo 74 han sido sentenciados, la mayoría por infracciones menores.

La eventual 'benevolencia' judicial y la atención pública recibida dentro y fuera del movimiento han llevado a muchos a repensar su implicación política en aras de elevarla al siguiente nivel. Los violentos que atacaron sin escrúpulos uno de los brazos fundamentales del modelo democrático se apresuran ahora a usar el mismo sistema que quisieron destruir para su propio ascenso al poder.

Imputados por las algaradas

Solo en 2011, once de los participantes en los disturbios del 6 de enero fueron elegidos para cargos públicos que incluyen la Legislatura estatal (Congreso), el consejo municipal y la junta escolar. Y para este año, más de dos docenas ha presentado candidaturas en la Cámara de Representantes y las administraciones estatales. Entre los aspirantes figuran al menos dos individuos que invadieron y causaron destrozos en el Capitolio y otros tres imputados por participar en las algaradas. Una de las voces que lideran el movimiento nacional de desacreditación de los resultados electorales de 2020, el senador estatal de Pensilvania Doug Mastriano, pugna a la gubernatura estatal.

En cualquier caso, la mayoría de candidatos conservadores que estarán en las papeletas de voto este año no allanaron el Capitolio ni participaron en la violencia desatada contra los agentes policiales, como en el caso de Ryan Kelley, aspirante a gobernador de Michigan. Kelley ha dirigido manifestaciones en su Estado, como la de noviembre de 2020 contra el triunfo de Biden. Es cofundador del Consejo Patriótico Americano, una organización que se movilizó contra las restricciones de la pandemia en el Capitolio de Michigan en abril de 2020; una protesta que atrajo atención nacional cuando los manifestantes, armados, intentaron entrar en la Cámara y más tarde ocuparon la galería superior.

Los candidatos surgidos del trumpismo creen que están siendo tratados injustamente por quienes les acusan de antipatriotas y de haber participado en un acto de sedición. Con todo, el sentimiento general es que no habrá fraude electoral en los procesos de este año. «La gente ha abierto los ojos», dicen los líderes de estos movimientos ultras, que se atribuyen el mérito por su denuncia constante del «fraude» que impidió a Trump reeditar su presidencia en noviembre de 2020. La «red de mentiras» del exlíder republicano sigue en activo.