Imagenes posteriores al atropello. / FOTO: reuters | vÍDEO: AT

Cinco muertos en un atropello durante un desfile navideño en Wisconsin

El hombre que realizó el ataque durante una cabalgata estaba en libertad bajo fianza y contaba con un largo historial delictivo

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

Era el momento de reconfortarse unos a otros y disfrutar, según anima el villancico 'Comfort and Joy', que daba nombre a la cabalgata navideña de Waukesha. La celebración, con una larga tradición en esta ciudad de 70.000 habitantes a las afueras de Milwaukee (Wisconsin), se canceló el año pasado debido a la pandemia, pero este año todavía no había nacido «el niño Jesús para salvarnos del diablo», cantaba la banda municipal. Eran las 4.40 de la tarde hora local cuando las risas se transformaron en gritos y la calle quedó sembrada de cadáveres y cuerpos que gemían.

El diablo no llevaba cuernos rojos y tridente, pero sí una minifurgoneta roja que aceleró a toda velocidad por la calle principal en zigzag, arrollando a las familias que habían llevado a sus hijos a ver la cabalgata. La cifra inicial de cinco muertos y 48 heridos, al menos la mitad niños, puede quedarse corta, han advertido las autoridades. Cuatro de los cinco fallecidos eran septuagenarios y octogenarios, algunos miembros del grupo de 'Las Abuelas Danzantes', que aparecían en las cabalgatas del Estado «para sacarle la sonrisa a la gente y recordarnos que nunca dejemos de hacer lo que nos gusta», escribió el grupo en Facebook al admitir la pérdida.

El horror de esa cabalgata infernal se quedará para siempre grabado en las mentes de miles de niños que la presenciaban y en el cuerpo de los dieciocho que están ingresados en cuidados intensivos. «No creo que pueda volver a llevar a mi familia a una cabalgata nunca más», dijo a NBC Allen Kind, un maestro que socorrió impotente a niños arrollados.

LAS CLAVES:

  • El precedente. El atacante, de 39 años, ya había arrollado con su vehículo a la madre de su hijo hace tres semanas

  • Investigación en curso. La Policía descarta que el suceso, que dejó también 48 heridos, se trate de un atentado terrorista

Detrás del volante se encontraba Darrell E. Brooks Jr, un delincuente de 39 años en libertad bajo fianza que cuenta con un abultado historial delictivo desde hace 20 años en tres Estados diferentes. Eso incluye atropellar a la madre de su hijo hace menos de tres semanas. El domingo salió huyendo de la escena de un crimen en el que había intercambiado navajazos, «condujo directamente a través de la barricada policial», entró por detrás de la cabalgata e intentó sortear a los músicos para perseguir al público durante cientos de metros. La calle quedó convertida «en una auténtica carnicería, como una zona de guerra», describió este lunes el jefe de Policía Steven Howard.

No hay duda de que hacía tiempo que Brooks había convertido su vehículo en un arma más de ataque. En la más reciente de las cinco denuncias por malos tratos que enfrentaba, los agentes que acudieron a la escena encontraron a su pareja con la cara ensangrentada, el labio partido y las marcas de las ruedas aún en el pantalón. El juez le dejó salir bajo fianza de apenas mil dólares, un precio «inapropiadamente bajo», opinó este lunes la oficina del fiscal. Los agentes no creen que buscase a alguien entre la multitud. No conocía a ninguna de las víctimas, por lo que se sabe, ni le perseguía nadie en concreto. «Tenemos claro que esto no era un atentado terrorista y que actuaba solo», determinó el jefe de Policía Daniel Thompson.

Sangre y caos

Disponía de muchas calles laterales por las que podía haber evitado a la multitud, pero siguió acelerando a pesar de los cuerpos que lanzaba al aire y las sillas que dejaba aplastadas sobre el asfalto. En cuestión de segundos la vibrante escena se tornó sangrienta y caótica. Hacía apenas 40 minutos que había comenzado la cabalgata. A los que desfilaban por delante les llegaron los gritos que ya no sonaban a las risas celebratorias que dejaron atrás. Muchos pensaron que se trataba de un tiroteo y se apresuraron a huir con sus hijos de la mano sin esperar a ver lo que ocurría. La calle quedó sembrada de mantas, zapatos y bolsas de los que habían esperado ese momento durante horas, en una gélida tarde de noviembre en la que pensaban olvidar el año de la pandemia para celebrar Acción de Gracias en familia.

«Somos una comunidad muy unida, muchas familias han participado en esa cabalgata durante generaciones, no permitiremos que la defina los horribles hechos de anoche -por el domingo-», decidió el alcalde, Shawn Reilly, al anunciar una vigilia colectiva. «La sanación tiene que empezar ahora».

Brooks se enfrenta a cinco cargos de homicidio intencional en primer grado, según anunció Thompson, pero con el número de personas que ha dejado al filo de la muerte y la investigación recién abierta, las acusaciones pueden aumentar. Los testigos, que inicialmente creyeron que se trataba de un accidente, han declarado que el coche volvió al centro de la carretera y parecía buscar hacer el mayor daño posible, aunque nadie sabe si se trataba de una fuga desquiciada o si buscaba vengarse de la felicidad ajena.

Kenosha, a ochenta kilómetros, protesta contra Rittenhouse

Wisconsin ya estaba agitado por otro motivo que nada tiene que ver con el drama vivido este lunes. Se trata de la absolución el pasado jueves de Kyle Rittenhouse, un joven que mató a tiros a dos hombres el año pasado durante las protestas antirracistas en Kenosha, a unos 80 kilómetros de Waukesha. De hecho, 500 efectivos de la Guardia Nacional fueron enviados a la ciudad en prevención de actos violentos por la decisión del jurado. Sin embargo, las manifestaciones no han provocado los temidos disturbios. El domingo, decenas de personas se concentraron en la ciudad estadounidense en contra del veredicto. Entre los participantes estuvo Justin Blake, tío de Jacob Blake, el hombre negro cuya muerte a manos de la Policía el año pasado desató las protestas en las que Rittenhouse se presentó armado con el supuesto objetivo de proteger propiedades de los disturbios.