Simpatizantes de Trump asaltaron el Capitolio el 6 de enero de 2021 / SAMUEL CORUM/AFP

Trump da permiso a Bannon para testificar en el Congreso

El Comité que investiga la insurrección del 6 de enero analizará este martes la participación de los grupos supremacistas

MERCEDES GALLEGO

La víspera de la insurrección del 6 de enero, Steve Bannon avisó a sus oyentes: «Entended esto: Mañana se va a armar una muy, muy gorda», advirtió en su podcast 'War Room' (La Sala de Guerra). Más que profético, el que fuese arquitecto electoral de Donald Trump y asesor suyo en la Casa Blanca, antes de dedicarse a asesorar a la ultraderecha europea, sabía exactamente lo que se cocía entre los núcleos de «patriotas» supremacistas que al día siguiente asaltarían el Capitolio.

Bannon se había resistido a ser interrogado al respecto por el comité bipartidista que investiga el intento de golpe de estado. Su resistencia se desvaneció el sábado, cuando Trump le liberó del «privilegio ejecutivo» que supuestamente le impedía desvelar las conversaciones privadas que mantuvo con el presidente. Bannon no tenía ningún cargo en la Casa Blanca cuando se produjeron los hechos, así que le hubiera costado defenderse. Particularmente después de que el abogado de Trump, Justin Clark, dijera hace dos semanas al FBI bajo juramento que el presidente nunca invocó ese privilegio.

La Cámara Baja aprobó en octubre declararlo en desacato. Nueve meses después, y una semana antes de que se celebre el juicio, Bannon alcanzó ayer un acuerdo con el comité para declarar a puerta cerrada. Trump se ha atribuido el mérito. «He visto lo injusto que están siendo con él y con otros, a los que están obligando a gastarse una vasta suma de dinero en costes legales, además del trauma que debe ser pasar por eso solo por amar a tu país y por respeto a la oficina del presidente», escribió.

La investigación apunta a que Bannon no solo conocía lo que iba a pasar, como muchos en la Casa Blanca, sino que era uno de los conspiradores que organizaron el asalto al Capitolio. De ahí que la fiscalía no haya suspendido el juicio por desacato, que comenzará la semana que viene y que, de encontrarlo culpable, podría resultar en dos años de cárcel y 200.000 dólares de multa.

El comité mantendrá hoy martes otra audiencia pública dedicada a la implicación de grupos de ultraderecha como los Proud Boys y los Oath Keepers. Nombres estos que eran desconocidos para la mayoría de los estadounidenses hasta el 6 de enero de 2020, pero que la ayudante del jefe de gabinete, Cassidi Hutchinson, dijo haber escuchado en los despachos de la Casa Blanca en los días previos al asalto. «No os preocupéis, no vienen a hacerme daño a mí», dijo Trump a los servicios secretos cuando le alertaron de que había grupos armados en la manifestación.