Imagen del funeral por el Senador que murió en el Asalto al Capitolio. / EFE

El ataque al Capitolio coloca a un paso de la cárcel al exjefe de gabinete de Trump

La Comisión de Investigación ha revelado las conversaciones de Meadows con el hijo del expresidente, «tiene que condenar esto lo antes posible»

CAROLINE CONEJERO Corresponsal. Nueva York

El ex jefe de gabinete del expresidente Trump, Mark Meadows, podría pasar hasta un año en la cárcel si es declarado culpable de desacato al Congreso tras su rechazo a testificar ante el comité que investiga el ataque del 6 de enero al Capitolio.

El votó del comité esta semana recomendó la imputación penal del aliado de Trump como respuesta al desafío de Meadows de poner fin a su cooperación con la investigación a pesar de haber entregado él mismo cerca de 9.000 documentos de sus archivos personales como parte de un acuerdo de cooperación.

El acérrimo aliado del expresidente se enfrenta ahora a la misma suerte que el exestratega de Trump Steve Bannon, imputado por un gran jurado federal con dos cargos de desacato al Congreso. Los críticos de Meadows, que acaba de publicar un libro titulado 'El jefe del jefe' con su propia versión de los acontecimientos, acusan al republicano de jugar el doble papel de víctima y beneficiario mientras explota económicamente unos hechos sobre los que se niega a declarar.

Mark Meadows, durante un mitin en octubre de 2020. / afp

Los sorprendentes documentos entregados por Meadows, hechos públicos el domingo por el comité del Congreso, revelan su implicación a fin de impedir la transición de poder y revertir el resultado de las presidenciales de 2020. Los materiales entregados incluyen una presentación con el título de 'Fraude electoral, interferencia extranjera y opciones para el 6 de enero', en la que recomendaba al exmandatario una declaración de emergencia de seguridad nacional para seguir en la Casa Blanca.

Entre las comunicaciones, los documentos reflejan que Meadows envió un correo electrónico el 5 de enero en el que prometía el apoyo de la Guardia Nacional, que «estaría en el Capitolio» para «proteger a la gente pro Trump» cuando el Congreso se reuniera el 6 de enero para certificar la victoria de Joe Biden. También decía que habría «muchas más tropas a la espera» si fuera necesario.

Tales contingentes de la Guardia Nacional de Washington DC recibieron órdenes específicas en los días previos al asalto de concentrarse en el mantenimiento del control del tráfico en el centro de la capital, no cerca del Congreso. En los dramáticos momentos en que la turba rompió las barreras de las fuerzas de seguridad, la dirección de la Policía del Capitolio inició llamadas de solicitud de refuerzos de la Guardia Nacional, que fueron desoídas durante horas.

«Se le ha ido de las manos»

El retraso en la respuesta de ayuda se ha convertido en uno de los puntos críticos de la investigación del ataque, de cuya responsabilidad el Departamento de Defensa ha acusado al general William Walker, excomandante general de la guardia de Washington y Sargento de Armas de la Cámara de Representantes.

Los documentos que Meadows entregó al comité antes de terminar su cooperación incluyen mensajes de texto del hijo de Trump, Donald Jr., y los principales presentadores de Fox News, en los que todos exhortaban al jefe de gabinete a convencer al presidente de terminar el asalto. «Ha ido demasiado lejos y se le ha ido de las manos», señalaba Donald Jr. También escribieron a Meadows los aliados del presidente en el Capitolio al verse «indefensos» ante la turba.

En su alocución en el Congreso, la presidenta del comité, la republicana Liz Cheney señaló que los mensajes no dejan lugar a dudas de que la Casa Blanca conocía exactamente lo que estaba sucediendo en el Capitolio.