Manifestaciones a favor y en contra del aborto frente al Tribunal Supremo, ayer en Washington. / reuters

El Supremo delibera desmontar el derecho al aborto en EE UU

La mayoría conservadora heredada de Trump planea eliminar la histórica sentencia de 1973 que permitía interrumpir la gestación

MERCEDES GALLEGO Corresponsal en Nueva York

¿Quince semanas, veinticuatro, qué más da? El límite legal para interrumpir el embarazo, establecido hace 50 años con la sentencia de Roe vs Wade, resulta aleatorio para el juez del Supremo Brett Kavanaugh, uno de los tres nombrados por Donald Trump, pero no para la mayoría de las mujeres. La nueva mayoría conservadora del máximo tribunal tuvo ayer la oportunidad de cumplir con la promesa que le hizo al expresidente de tumbar el derecho fundamental de las mujeres a decidir cuándo quieren ser madres. La única duda es si lo desmantelarán parcial o totalmente.

La ocasión se la proporcionó el estado de Mississippi, con una ley aprobada en 2018 que veta el procedimiento quirúrgico «si la probable gestación de un ser humano» tiene más de 15 semanas. La sentencia de 1973 establecía que ese derecho puede ejercerse libremente hasta las 24 semanas, antes de las cuales no hay prácticamente ninguna posibilidad de que el feto pueda sobrevivir por su cuenta.

A partir de ahí, una docena de estados han elaborado sus propias leyes restrictivas en abierto desafío a la histórica sentencia para propiciar a la nueva mayoría conservadora esta ocasión de deshacer lo que el abogado del Estado de Mississippi considera «una atroz injusticia que dura medio siglo». Todas esas leyes estatales están congeladas a la espera de los recursos presentados, que quedarían despejados con esta decisión del Supremo que no se conocerá hasta junio. El tribunal se toma su tiempo para elaborar las sentencias, aunque la decidirá en un cónclave privado mañana.

Texas

Texas, el estado que ha elaborado la ley más restrictiva, sitúa el plazo en las seis semanas de gestación, cuando la inmensa mayoría ni siquiera sabe que está embarazada. El abogado del estado de Mississippi, Scott Stewart, que argumentó este miércoles el caso en Washington, considera que hoy en día hay suficientes métodos anticonceptivos como para que ninguna mujer tenga que quedarse embarazada si no lo desea, ignorando no solo los casos de incesto, violación o riesgo para la madre, sino algo clave: que la mitad de las mujeres que abortan utilizaban algún tipo de anticonceptivo, como expuso la abogada del Centro de Derechos Reproductivos Julie Rikelman, en representación de la única clínica de Mississippi que realiza procedimientos abortivos.

Por las preguntas, el tribunal parece inclinarse a dejar el derecho al aborto en manos de cada estado, lo que obligaría a millones de mujeres sin recursos para viajar a elegir entre el aborto clandestino o la maternidad forzada.