Jackson, el jueves durante el juramento de su cargo. Detrás de ella, a la izquierda de la imagen, su marido, Patrick Jackson / afp

La primera juez negra para un tribunal en el ojo del huracán

El nombramiento de Ketanji Brown Jackson para la Corte Suprema de EE UU pone fin a 233 años de mayoría de hombres blancos

IÑIGO FERNÁNDEZ DE LUCIO

«Me elevo mientras porto conmigo los regalos que me dieron mis ancestros. Soy el sueño y la esperanza del esclavo». Ketanji Brown Jackson recitó una de las estrofas con mayor fuerza del famoso poema 'Still I Rise', de Maya Angelou, cuando fue elegida magistrada del Tribunal Supremo de Estados Unidos. Toda una declaración de intenciones de la que desde el jueves es la primera mujer afroamericana en ocupar un puesto en la Corte Suprema. Un tribunal en el ojo del huracán por algunos recientes fallos muy polémicos, como el que dejó de considerar el aborto como un derecho garantizado por la Constitución.

El nombramiento de Jackson es histórico por partida doble. no solo es la primera mujer negra en ocupar un asiento como magistrada. Su llegada, además, pone fin a 232 años de mayoría de magistrados varones blancos. «Nuestros hijos tienen más claro que nunca que cualquier cosa es posible», proclamó, exultante, tras jurar el cargo. Eso sí, su llegada no altera el equilibrio ideológico. Herencia de la Administración Trump, seguirá habiendo seis magistrados conservadores y tres progresistas, entre ellos la propia Jackson.

Hija de maestros de escuela, nació en Washington D. C. en 1970 y creció en Miami. Se graduó en la prestigiosa Universidad de Harvard en 1996. En 1999 comenzó a trabajar para el magistrado del Supremo Stephen Breyer, de corte liberal, su alma máter y a quien acaba de sustituir. También fue jueza del influyente tribunal de apelaciones del distrito de Columbia y ha trabajado en el sector privado.

Es una persona creyente y familiar. Tiene dos hijas: Talia, de 21 años, y Leila, de 17. Su marido, Patrick, ha sido un gran apoyo a lo largo de su carrera profesional. De hecho, cuando juró el cargo fue él, con quien lleva casada 26 años, quien sujetó los dos ejemplares de la Biblia sobre los que pronunció el juramento.

La llegada de Jackson al Alto Tribunal fue una promesa electoral del propio Joe Biden –es su primer nombramiento para el Supremo–, en su objetivo declarado de lograr que el tribunal se parezca más a Estados Unidos. Desde este jueves lo es un poco más. Además de ella, hay otra persona negra y una latina. De los nueve componentes del órgano, cuatro son mujeres, más que nunca en la historia. «Es un profundo paso adelante para nuestra nación, para todas las jóvenes negras que ahora se ven reflejadas en nuestro más alto tribunal», subrayó Biden, flanqueado por Jackson y la vicepresidenta, Kamala Harris, también la primera mujer negra en ostentar el cargo.

Suspicacias

Sin embargo, no pocos analistas cercanos al Partido Demócrata han recibido la noticia con cierta suspicacia. Se la define como 'originalista', esto es, cree en la redacción original de la Constitución, que data de 1787. «Cuando interpretas la Constitución, estás mirando el texto en el momento de la fundación y cuál era el significado entonces. Lo concibo como una restricción a mi propia autoridad», ha llegado a afirmar.

Jackson llega al alto tribunal en medio de una gran polémica por algunas de los últimos fallos de los magistrados, como el que dejó de considerar el aborto como un derecho garantizado por la Constitución o la ampliación del derecho de civiles a portar armas.