Manifestaciones tras la muerte de Breonna Taylor, en Louisville. / Reuters

La muerte de Breonna Taylor a manos de la policía queda impune

Un jurado de Louisville (Kentucky) absuelve al único agente enjuiciado

MERCEDES GALLEGO Corresponsal en Nueva York

Cuando las manifestaciones de Black Lives Matter incendiaron las calles de Estados Unidos en mayo de 2020 quienes protestaban no solo pedían justicia para George Floyd, sino también para Breonna Taylor. La enfermera de 26 años de Louisville (Kentucky) dormía en su cama con su novio pasada la medianoche cuando tres policías, vestidos de paisano, que ni siquiera se identificaron, tumbaron la puerta pistola en mano. El novio de Taylor sacó del bolsillo un arma y disparó a uno a la pierna. Pero en el tiroteo posterior recibió de vuelta 32 disparos, seis de los cuales mataron a la chica.

Este viernes, un jurado absolvió al único de los policías que se ha enfrentado a los tribunales. El jurado solo necesito tres horas de deliberación, para indignación de los familiares de Taylor y de la familia que vivía detrás de ella, en cuyo apartamento entraron tres de las balas que el agente Brett Hankison disparó desde fuera

El asesinato de Taylor quedará impune porque el caso al que se enfrentaba el jurado no era fácil, ya que Hankison no disparó ninguna de las balas que la mataron. Estas procedían de los otros dos policías, a los que un gran jurado decidió no juzgar al considerar que respondían al ataque del novio de Taylor, quien fue el primero en disparar al no tener ni idea de quien eran aquellos individuos. «¡Unos tipos armados han tumbado la puerta y han disparado a mi novia!», dijo a la operadora de los servicios de emergencia a los que llamó.

Sin identificarse antes

Los agentes habían solicitado un tipo de orden judicial que no requiere identificarse ni tocar antes a la puerta de la casa, a fin de coger a los sospechosos por sorpresa. Con todo, durante la investigación insistieron en que sí se habían identificado, pese a que ninguno de los once testigos a los que entrevistó entonces el diario 'New York Times' escucharon el grito de «¡Policía!» que dijeron haber dado. Exonerados en su día los autores de los disparos por el Gran Jurado, solo quedaba un recurso para obtener la justicia que buscaba la familia. El tercer agente fue acusado de «poner en peligro gratuitamente» a los vecinos de Taylor, a quienes una bala pasó a pocos centímetros. La Fiscalía, sin embargo, no ha podido demostrar que Hankison sabía que vivían detrás de la enfermera cuando dio la vuelta a la casa y disparo a través de las ventanas.

El agente enjuiciado declaró haber participado en un millar de redadas sin haber pegado nunca un solo tiro, pero ésta vez creyó que «los delincuentes» atacaban a sus compañeros con un rifle semiautomático. En realidad, era una asunción gratuita porque el novio de Taylor solo disponía de una pequeña pistola pero dicha afirmación, además de servirle de coartada, justificó ante los miembros del jurado una respuesta de «camaradería» que en todo caso ha acabado con la carrera de este oficial. Tampoco ninguno de sus otros tres compañeros está ya en el cuerpo.

Golpe a Black Lives Matter

La familia y los activistas han prometido seguir en la lucha hasta que al menos logren cambios judiciales que den sentido a la absurda muerte de Taylor, quien ni siquiera era la persona a la que iban a buscar los policías. La orden de registro estaba destinada a su novio anterior. Ha sido una mala semana para el movimiento de Black Lives Matter, que ha perdido un caso emblemático y también el apoyo del presidente del Gobierno.

En su reciente discurso sobre el estado de la Unión, Joe Biden repudió el eslogan de este movimiento social que pide retirar fondos a la policía. Por el contrario, el mandatario estadounidense prometió aumentarlos para dar a los agentes «recursos y entrenamiento».