Los turistas europeos desembarcan de nuevo en Estados Unidos

La prueba de vacunación será el requisito que permita a los ciudadanos de 33 países volar de nuevo hasta territorio norteamericano

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

Han pasado 18 meses o casi 600 días desde la noche del 10 de marzo de 2020 en la que Donald Trump anunció por sorpresa la cancelación de todos los vuelos a Europa. La noticia desató escenas de caos en los aeropuertos, ya que el Gobierno norteamericano dio a sus ciudadanos dos días para volver a casa.

Esas aglomeraciones se revelarían después como el origen de algunos de los peores focos de covid-19. Con el paso de los días el Ejecutivo federal reculó y permitió también el libre flujo de ciudadanos y residentes con PCR negativos, pero no fue hasta este lunes que los turistas, aquellos que viajan porque sí, sin necesidad de justificar razones laborales o familiares, volvieron a aterrizar en los principales aeropuertos del país.

La noticia ya se había anunciado hace más de un mes, por lo que la ordenada vuelta de ciudadanos de 33 países, incluyendo la Unión Europea, contrasta con el caótico cierre. Los primeros vuelos partieron este lunes desde Londres, donde familiares que no se han podido ver en año y medio lo contaban a las cámaras con lágrimas en los ojos. Había nietos tan jóvenes que en dos años se han olvidado de los abuelos, e hijos que no han visto enterrar a sus padres.

Uno de los capítulos humanos más duros de la pandemia llegaba a su fin, aunque las aerolíneas no se fían. Si bien el número de reservas se disparó en los días posteriores al anuncio, el número de plazas disponibles no aumentó paralelamente. Muchas compañías seguían en las últimas horas sin vuelo diario, lo que había disparado los precios de los billetes para Navidad en más de 5.000 dólares por persona en clase turística.

Brasil, aún vetada

American Airlines, su socio en la alianza One World, experimentó un 66% de aumento en las reservas para vuelos procedentes de Londres y un 40% en los que proceden de la Unión Europea, dijo la empresa. Los brasileños resultaron ser los más desesperados. El único país de Latinoamérica que tenía la entrada vetada por su alto índice de infecciones de covid-19 no se había podido hacer «turismo de vacuna» y en cuanto se abrió la veda las reservas entre Brasil y EE UU se dispararon un 70%.

Con todo, solo los pasajeros vacunados que presenten el original de su cartilla de vacunación y una prueba negativa de covid-19 tomada en las 72 horas previas podrán aprovechar la oportunidad. Estados Unidos incluso ha apretado un poco más las tuercas a sus residentes no vacunados, cuya ventana para la prueba se reduce ahora a las 24 horas previas a subir al avión.

En Nueva York, donde antes de la pandemia llegaban 66 millones de viajeros al año, los comerciantes les esperaban con los brazos abiertos. Si bien el turismo nacional ha suplido el hueco dejado por los internacionales, el 88% de los extranjeros utiliza la visita para ir de compras, frente al 30% de los nacionales.

«El tráfico aéreo bueno para el negocio y para que los pueblos se encuentren», observó Angel Moreno, un español propietario del restaurante ecológico y vegano más antiguo de Nueva York, Caravan of Dreams, «pero es malo para la contaminación del planeta», alertó.