Joe Biden. / REUTERS

Biden suaviza su política hacia Cuba al limar los vetos de Trump

Permitirá restablecer vuelos, aumentará el valor de las remesas y autorizará viajes de grupos con fines educativos o laborales

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

Biden no es Obama. Solo fue su vicepresidente, pero tampoco es Trump. El Gobierno cubano se quejaba amargamente de que no había cambiado en lo más mínimo las políticas restrictivas con las que Trump acabó drásticamente el deshielo iniciado por Obama. Desde el lunes ya no puede decir lo mismo.

Como criticó la propia cancillería de La Habana tras el anuncio de la Casa Blanca, el paquete de medidas que permitirá restablecer vuelos a provincias cubanas, aumentará el valor de las remesas, permitirá viajes de grupos con fines educativos o laborales e incluso facilitará operaciones comerciales que «no modifican en absoluto el bloqueo, ni las principales medidas de cerco económico tomadas por Trump». Son, a juicio de La Habana, «un paso limitado en la dirección correcta» que, sin embargo, han indignado al ala dura del exilio.

Entre ellos está el senador demócrata Bob Menendez, con quien la Casa Blanca decía haber consultado, pero que reaccionó airadamente. «Estoy consternado al saber que autorizarán viajes de grupo a través de visitas que se asemejan al turismo», dijo en un comunicado. «Para que quede claro: aquellos que piensan que aumentar el turismo alimentará la democracia viven en estado de negación. El mundo lleva décadas viajando a Cuba y nada ha cambiado».

Relaciones con el exilio

La Administración Biden asegura que el Departamento del Tesoro se encargará de auditar esos viajes de grupo, que solo se permitirán a través de agencias de viajes para que sean más controlables. El objetivo de las medidas es facilitar las relaciones entre el exilio y sus familias, al permitir el envío de hasta 1.000 dólares por trimestre en remesas, vuelos domésticos que les posibiliten volar directamente a provincias y la posibilidad de reclamar a sus familiares. Más de 22.000 de esas solicitudes se quedaron varadas en 2016 cuando Trump llegó al poder. La delegación cubana, que hace dos semana mantuvo en Washington la primera reunión migratoria que se celebra desde entonces entre los dos países, lo pidió expresamente para frenar el flujo de cubanos que buscan ahora la frontera con México.

LA CLAVE:

  • La Casa Blanca estudia también relajar las sanciones a Venezuela si el régimen de Maduro negocia con la oposición

Si la pequeña apertura con Cuba puede explicarse con fines humanitarios, más difícil le será al Gobierno de Biden explicar el levantamiento de sanciones a Venezuela que adelantaba anoche el diario 'Miami Herald'. Según esto, la Casa Blanca estaría dispuesta a hacerlo a cambio de que el régimen de Maduro acepte participar en negociaciones con la oposición, que se llevarán a cabo en México en fecha sin determinar. También aquí la Casa Blanca ha dicho al rotativo que lo hace en consulta con el presidente designado Juan Guaidó, que en el pasado ha condicionado las frágiles negociaciones -de las que Caracas se retiró en otoño pasado- a la continuidad de las sanciones.

Sin embargo, la guerra de Ucrania y la necesidad de encontrar nuevas fuentes energéticas ha propiciado en los últimos meses un acercamiento a Venezuela impensable el año pasado. La relajación de las sanciones daría licencia a la petrolera Chevron para negociar una licencia para futuras actividades en ese país, aunque necesitaría otra autorización para ejercerlas.