Biden visita al campus de Samsung en Pyeongtaek, Seúl. / EFE

Biden teme que un misil coreano impacte en su visita a Asia

La Inteligencia de EE UU anticipa la posibilidad «genuina» de que Pionyang lance pruebas de proyectiles balísticos de largo alcance o nuclear

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

Cuando Joe Biden llegó a la presidencia en enero de 2020 dejó claro que su prioridad sería acabar con las guerras de Oriente Próximo y pivotar la política exterior de EE UU hacia Asia, pero ha tardado año y medio en poner pie en el continente. La invasión rusa de Ucrania, que la inteligencia norteamericana ya adelantaba desde la primavera pasada, le obligó a cambiar de rumbo. Con la visita iniciada este viernes en Corea del Sur, la Casa Blanca quiere dejar claro que no ha perdido el foco.

«Hay tanto del futuro del mundo que se va a escribir aquí, en el Indo-Pacífico, en las próximas décadas», dijo este viernes al llegar. «Estamos en un punto de inflexión de la historia en el que las decisiones que tomemos tendrán un impacto de largo alcance sobre el mundo que dejemos a nuestros hijos», insistió.

Tampoco Corea del Norte quiere perder presencia en los intereses de la Casa Blanca. Antes de partir el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, confirmó a la prensa que la Inteligencia norteamericana anticipa la posibilidad «genuina» de que ese Gobierno lance pruebas de misiles balísticos de largo alcance, o incluso nuclear, durante la visita del mandatario al continente. Con ello forzarían al presidente estadounidense a darle una respuesta y ponerlo en su agenda. «Estamos preparados para cualquier contingencia que pudiera provocar esa situación, tanto en Corea como en Japón», añadió Sullivan.

LA CLAVE:

  • Objetivos. Su gira pretende estrechar lazos con los líderes del continente y atender la cumbre del Quad en Japón

Biden no estará lejos del misil, como le ocurrió al secretario general de la ONU, António Guterres, cuando Rusia aprovechó su visita a Kiev para atacar la ciudad. En tal caso el mandatario estadounidense tendrá que tranquilizar a sus aliados y garantizarles su compromiso con la seguridad de sus países.

La gira que inició el viernes en Corea del Sur tiene como argumento estrechar los nexos con dos gobiernos que cuenta con nuevos líderes, además de atender a continuación la cumbre del Quad, que se celebrará en Japón con la participación de Australia e India. El trasfondo es económico, no solo porque ese es el arma imperialista de China, sino porque Biden busca atraer empleos a EE UU, como atestigua el que le acompañe la secretaria de Comercio, Gina Raimondo.

Compromiso de inversión

Para ello ha empezado arrancando un compromiso de inversión a Samsung, «una de las tres empresas del mundo que fabrica los microchips más avanzados de apenas unos nanómetros de grosor», dijo este viernes al visitar sus instalaciones en Seúl. La multinacional añadirá 3.000 puestos de trabajo en el sector tecnológico a la planta que tiene en Texas, lo que se sumará a los 20.000 empleados que ya tiene en todo el país.

Además, Samsung ayudará a Biden en sus planes de impulsar la energía limpia y luchar contra el cambio climático al asociarse con la estadounidense Stellantis para fabricar baterías eléctricas para coches.

En el lado político, Ucrania perseguirá a Biden en este viaje, dada la necesidad de recaudar aliados para esa guerra que, a grandes rasgos, solo cuenta con el hemisferio occidental. Al permitirse este cambio de foco, el mandatario también demuestra a Rusia que no está demasiado preocupado con el curso de la contienda bélica para la que el Congreso acaba de aprobar 40.000 millones de dólares. Según fuentes del 'Washington Post', la Casa Blanca también ultima una visita de reconciliación a Arabia Saudí, un país que podría equilibrar las necesidades energéticas que deja Rusia en el mundo.