Joe Biden, en los jardines de la Casa Blanca. / Reuters

Biden tiene tres semana para evitar el cierre de su Gobierno

El bloqueo de los republicanos en el Senado impide romper el techo de gasto y pone también en riesgo el ambicioso programa de infraestructuras

CAROLINE CONEJERO Nueva York

Los demócratas se juegan en las proximas tres semanas gran parte de la agenda legislativa del presidente, Joe Biden. Antes del 18 de octubre deben lograr que el Congreso apruebe dos importantes paquetes para evitar el cierre de la administración federal. Una carrera contrarreloj para encajar el cubo de Rubik en que cada voto es esencial, como adelantó el domingo la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Las tareas son amplias: conciliar las diferencias entre moderados y progresistas de su propio partido sobre un aumento de impuestos a los ricos, romper el bloqueo republicano del Senado para aprobar la subida del techo de la deuda, sacar adelante los Presupuestos y salvar los ambiciosos programas de prestaciones sociales e infraestructuras por valor 3.500 millones.

Biden, Pelosi y el líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer, están sumidos en frenéticas negociaciones. El propio presidente dedicó en fin de semana a realizar incontables llamadas telefónicas a legisladores para convencer a los disidentes demócratas y asegurar el voto mayoritario. En un intento por reconciliar a moderados y progresistas de su formación, los líderes demócratas hasta han realizado delicados recortes en ciertas partidas.

Las agitadas conversaciones entre bastidores y la falta de un proyecto final obligaron a Pelosi a retrasar hasta mañana la votación del proyecto de ley de infraestructura, inicialmente prevista para el lunes.

El líder de la minoría republicana del Senado, Mitch McConnell, dejó claro la semana pasada que, aunque su grupo siempre ha votado para subir el techo de la deuda y, como principio general, está a favor. «Esta vez el Senado tendrá que aprobarlo sólo con los votos demócratas», dijo.

Presión financiera

El éxito de la apuesta presidencial porque sean los bancos y entidades financieras quienes presionen a los republicanos para evitar un incumplimiento de la deuda federal continúa siendo la gran esperanza de Biden. Pero los republicanos, que en el gran mapa estratégico no tienen nada que perder, jugarán su mano al órdago y esperarán que la desesperación demócrata les granjee alguna ganancia ante el espectro del cierre de la administración federal. Parapetado en su bloqueo, McConnell ni siquiera se esfuerza en negociar enmiendas.

Los demócratas podrían usar el recurso de reconciliación presupuestaria del Senado, una vía alternativa para circunvalar el bloqueo republicano, en la que sólo necesitan mayoría simple en los proyectos de ley que se refieren al Presupuesto. Pero en el caso de la deuda, el proceso requiere un voto previo de aprobación por mayoría del incremento del techo, antes de aprobación del paquete en sí, técnicamente imposible con el bloqueo republicano.