Foto de familia durante la reunión de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) en Washington. / EFE

Biden recibe a los líderes del Sureste Asiático en una cumbre movida por las ayudas de Estados Unidos

La Casa Blanca dispuso 150 millones de dólares para nuevos proyectos en la zona que impulsen la creación de infraestructuras y la lucha contra el cambio climático

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

Nunca, en sus 45 años de historia, la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) se había reunido en Estados Unidos, pero esta semana le llegó el turno. Antes de que Ucrania acaparase la realidad internacional, el presidente Joe Biden había iniciado su presidencia con el foco puesto en Asia, convencido de que su país no podía perder influencia en la región frente al avance China.

Ninguno de los ocho líderes invitados a Washington para la cumbre de dos días -Myanmar ha sido excluido por el golpe de Estado del año pasado y Filipinas está en transición de poderes- tenía la menor intención de elegir equipo en esa pugna de titanes a la conquista del mundo. Sentirse deseado por unos y por otros se traduce en una lluvia de ayudas económicas que en esta cumbre representó 150 millones de dólares de EE UU para nuevos proyectos que impulsen la creación de infraestructuras y la lucha contra el cambio climático, además de facilitar el tráfico marítimo.

Lo que había empezado con resquemor por parte de Camboya, molesta por la falta de disponibilidad del presidente estadounidense para honrar a sus invitados con encuentros bilaterales, acabó siendo el momento de la reconciliación. El primer ministro Hum Sen, que gobierna el país desde 1985, pidió inicialmente «más generosidad» a su anfitrión, pero terminó diciendo que las relaciones entre su país y Estados Unidos son en este momento las mejores de la historia.

Hun Sen quiso incluso aprovechar la ocasión para ofrecerle sus condolencias por el millón de estadounidenses que han muerto de covid y le invitó a una cumbre en su país. Un gesto necesario por coincidir su visita con esa marca doliente del millón de muertos de coronavirus y por haber recibido de la Casa Blanca tres millones de dosis de la vacuna fabricada por los laboratorios Johnson & Johnson, además de otros cuatro que están comprometidos.

Minigira asiática

En cuestión de viajes, Biden tiene la vista puesta en su próxima visita a Japón y Corea del Sur a final de la semana que viene. El viaje durará cinco días y servirá también para reunirse con los líderes del Quad, el grupo de democracias del Indo Pacífico que, además de Estados Unidos y Japón, incluye a Australia e India.

Biden no quiere que China piense que la guerra de Ucrania le ha hecho perder el foco de la conquista asiática, pero lo cierto es que Ucrania también está en el foco de esta cumbre. Solo Singapur ha condenado tajantemente la invasión rusa, por lo que la Casa Blanca se propuso aprovechar esta cumbre para adoctrinar a sus vecinos del Pacífico sobre la necesidad de pararle los pies a Rusia y lo importante que es la unidad de la comunidad internacional.