Biden mostró aeste sábado su alegría por el respaldo del Congreso. / efe

Biden, exultante tras el apoyo a su ley de infraestructuras

«Este es un plan para la clase trabajadora de Estados Unidos», dice el presidente tras reconciliar las dos sensibilidades demócratas

MERCEDES GALLEGO Nueva York

Al filo de la medianoche (madrugada de este sábado en España), con nocturnidad y alevosía, la portavoz del Congreso, Nancy Pelosi, sacó el viernes a votación la ley de infraestructuras que ha de crear 19 millones de puestos de trabajo en Estados Unidos, de acuerdo a las promesas del presidente Joe Biden. El apoyo de casi todo su caucus y el de trece republicanos propició un resultado final de 228-206 votos. Tuvo que hilar muy fino para reconciliar al ala progresista con la conservadora.

Este último sector no quiso pronunciarse sobre el paquete del gasto social y energético que tanto importa a los progresistas. No obstante, les ha dado su palabra -por escrito- de que apoyará la norma en cuanto el informe de la Oficina Presupuestaria del Congreso ratifique sus promesas fundamentales, esto es, que no añade «un céntimo» al déficit porque se paga por sí misma y que no aumentará los impuestos de quienes ganen menos de 400.000 dólares.

Credibilidad en juego

Hizo falta una nueva intervención del presidente, Joe Biden. A las 21:00 horas volvió a ponerse ante las cámaras para prometer públicamente que el resto de la ley se aprobará «durante la semana del 15 de noviembre». Su palabra había perdido valor, porque él y los líderes del Congreso también habían prometido antes al caucus progresista que no se votaría una sin la otra, sino el plan completo.

Para Biden, su credibilidad estaba en juego. Su popularidad ha decaído a medida que se atascaban las negociaciones y con él las de todo el partido. Por eso, se mostró exultante: «Se trata de una inversión única en una generación, que creará millones de puestos de trabajo, modernizará nuestra infraestructura, convertirá la crisis climática en una oportunidad y nos pondrá en el camino para ganar el siglo XXI», exclamó, antes de anunciar que su ilusión es ver de nuevo «las palas» excavando la tierra. «Es un plan para la clase trabajadora de Estados Unidos», subrayó.

El plan de infraestructuras de 1,2 billones de dólares (cerca de un billón de euros), que había sido aprobado por el Senado en agosto, estaba bloqueado por las diferencias entre los demócratas. La esperanza de Biden y sus colegas es que con la infusión de dinero que se avecina la economía cobre fuerza y los votantes puedan sentir los beneficios a su alrededor antes de las elecciones de noviembre del año que viene.