Joe Biden, en la imagen, había retrasado su contacto con Riad / REUTERS

Biden avisa al rey saudí de que la Inteligencia culpa a su hijo del asesinato de Khashoggi

El Congreso incluyó en una ley de diciembre de 2019 una provisión que exigía la desclasificación de todos los nombres involucrados en el brutal asesinato del periodista y las pruebas que liguen a cualquier funcionario del gobierno saudí

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

Joe Biden intenta caminar por una delgada línea que le permita alzarse como defensor de los derechos humanos en el mundo sin perjudicar los negocios de su gobierno. Este miércoles tuvo que enfrentarse a ese difícil doble juego durante una llamada de teléfono con el monarca saudí, la primera con ese país.

Pese a la importancia geopolítica del poderoso reino, el Rey Salman no estaba en la lista de prioridades del nuevo presidente, que intenta reconstruir las relaciones con sus aliados tradicionales. La publicación de un «explosivo» informe de inteligencia sobre el asesinato del periodista del Washington Post Jamal Kashoggi, que previsiblemente verá la luz este jueves, le obligó a coger el teléfono para contárselo antes de que lo lea en la prensa, según Axios.

La llamada de cortesía que no estaba en la agenda iba a tocar muchos otros puntos de las relaciones bilateral que Biden se prepara concienzudamente antes de cada llamada, a diferencia de su predecesor, pero nada podía ser más incómodo que el informe de la Oficina del Director de la Inteligencia Nacional. El Gobierno de Trump bloqueó su desclasificación con el argumento de que solo tenía «un interés marginal» y era necesario proteger las fuentes de inteligencia, pero durante la audiencia de confirmación de la nueva directora los senadores presionaron a Avril Haines para que cumpliese la ley y lo hiciera público.

El Congreso incluyó en una ley de diciembre de 2019 una provisión que exigía la desclasificación de todos los nombres involucrados en el brutal asesinato del periodista y las pruebas que liguen a cualquier funcionario del gobierno saudí. El hilo lleva, como se esperaba, hasta el príncipe heredero Mohammed bin Salman (MBS), según los adelantos publicados. Hasta ahora el príncipe de 35 años, amigo del yerno de Trump Jared Kushner, solo había aceptado su responsabilidad como jefe de gobierno, pero había negado cualquier implicación directa y hasta haber tenido conocimiento del brutal asesinato que acabó con la desmembración del cadáver en el consulado saudí de Estambul, a donde Kashoggi acudió en busca de un certificado de nacimiento.

Quienes piden justicia para el periodista y activista quieren que el gobierno de Biden extienda al príncipe heredero las sanciones que se emitieron para 17 de los implicados y, además, exija a su gobierno que revele dónde están sus restos. Durante la campaña electoral Biden dijo que MBS merecía convertirse en «paria». Con este informe llega la hora de la verdad. MBS ha tratado de comunicarse con él sin éxito durante este primer mes de gobierno, pero ha sido derivado al secretario de Defensa Lloyd Austin, que le dedicó una llamada de teléfono para tranquilizarle sobre la venta de armas, que ya no podrá destinar a la guerra de Yemen. Seguirá siendo, sin embargo, uno de los principales clientes de guerra de EE UU con el argumento de su defensa en la región.

El nuevo presidente tuvo este miércoles la primera bilateral de su gobierno con el vecino del norte de forma virtual. Justin Trudeau ya tuvo el honor de recibir la primera llamada de teléfono que hiciera a un líder extranjero. «Estados Unidos no tiene ningún aliado más cercano ni más importante», le reiteró este miércoles a la pantalla. En los seis minutos que duró el encuentro «en persona», según la Casa Blanca, se prometieron trabajar juntos para la recuperación económica, derrotar la pandemia, redoblar esfuerzos contra el cambio climático y modernizar la defensa común aeroespacial. «Gracias, Joe», agradeció Trudeau.