El presidente de EE UU, Joe Biden. durante su discurso desde el Capitolio. / reuters

Biden acusa a Trump de «apuñalar la garganta de la democracia»

El presidente responsabiliza a su antecesor de dirigir el asalto al Capitolio y de difundir «una red de mentiras» para revertir su derrota electoral

CAROLINE CONEJERO Nueva York

En un intenso discurso de recuerdo del aniversario del triste asalto del 6 de enero de 2021 al Capitolio, este jueves el presidente estadounidense, Joe Biden, culpó personalmente a su antecesor, Donald Trump, de la insurrección y de atacar la legitimidad del sistema electoral. Le responsabilizó de un ataque antiestadounidense, señalando que él y sus aliados asestaron «un puñal en la garganta de la democracia» americana. En su intervención más dura contra el exmandatario desde que asumió el cargo, Biden culpó a Trump de promover y difundir «una red de mentiras» para revertir su derrota en las elecciones de 2020 y de anteponer sus propios intereses a los del país. «Por primera vez en nuestra historia, un presidente no solo perdió las elecciones; trató de evitar el traspaso de poder pacífico alentando la irrupción de una turba en este edificio, añadió»,

La solemne mañana contrastó con el violento caos que un año antes acogió la sede de la soberanía estadounidense. Aunque con un nivel de seguridad mucho más atenuado que en los días posteriores a los disturbios, los helicópteros no dejaron de sobrevolar el área gubernamental de Washington durante las alocuciones de Biden y la vicepresidenta, Kamala Harris, ante una audiencia pacífica y reflexiva. Docenas de personas llevaban camisetas azules en apoyo a los caídos y a los agentes policiales que sufrieron sin apoyo las iras de los radicales mientras defendían el Capitolio durante las dramáticas horas que vivieron el ataque.

Harris comparó el ataque con el que sufrió Pearl Harbor por parte de la aviación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial y destacó la fragilidad y la fortaleza del sistema democrático, destacando que ambos casos constituyeron una «prueba al espíritu estadounidense».

El de ayer fue, en cualquier caso, un día sombrío marcado por un recuerdo triste y los relatos, a menudo emocionados, de los legisladores que vivieron el ataque. Muchos de ellos rememoraron cómo tuvieron que huir del edificio o refugiarse entre los asientos de los balcones del hemiciclo bajo los golpes de una masa violenta que trataba de abrir las puertas de la cámara.

Mientras, en otras áreas del complejo del Capitolio, el personal de las oficinas montaba barricadas para bloquear la entrada de los violentos, al tiempo que enviaban mensajes de texto urgentes pidiendo ayuda a los centros policiales, con las voces de fondo de los violentos, que buscaban a Nancy Pelosi, Alexandria Ocasio-Cortez o al propio vicepresidente, Mike Pence.

Silencio por los fallecidos

Como recuerdo, la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, celebró un momento privado en el hemiciclo con los legisladores, el personal del Congreso, los funcionarios institucionales, policías y los periodistas para reflexionar sobre una jornada que nunca tuvo que producirse. El momento servía para reconocer el profundo impacto del ataque sobre todos los que trabajaban en el Capitolio y los esfuerzos realizados por el personal para restaurar la normalidad lo antes posibles.

Un momento de silencio en recuerdo de los fallecidos culminó el acto, donde también se reconoció el valor del servicio de seguridad, que arriesgaron su propia seguridad para proteger la integridad del edificio, de los que alli se encontraban en el momento del asalto y, en último término, la propia democracia.

Las claves

Kamala Harris

«Debemos unirnos en apoyo a la democracia; el espíritu estadounidense se ha puesto a prueba»

Alerta

«El país se tambalea y hay riesgo de un conflicto civil», dice el expresidente Jimmy Carter

En la Cámara alta, los senadores pronunciaron discursos en los que reflexionaron sobre la sesión de certificación electoral más violenta de la historia, que obligó a la evacuación de los legisladores y del propio vicepresidente, Mike Pence.

Por contra, en la jornada de recuerdo destacó la ausencia de gran parte de los miembros republicanos del Congreso, con excepción de la congresista Liz Cheney, acompañada de su padre, el exvicepresidente Dick Cheney, los únicos del partido de Trump presentes en el discurso de Pelosi.

La congresista Cheney resaltó el papel de Mike Pence, a quien calificó de «héroe» por cumplir con su deber y resistirse a intensa presión de Trump y de los republicanos envueltos en la trama para impedir la certificación electoral del triunfo de Biden. Destacó la enorme gratitud que la nación debe al vicepresidente.

El expresidente Barack Obama se unió a la conmemoración con una declaración pública en la que advirtió que la democracia está en mayor peligro hoy que entonces. Obama recordó que las afirmaciones de los republicanos que «avivaron las llamas de la violencia el 6 de enero» han sido asumidas por una considerable parte del electorado y de funcionarios públicos. Recordó asimismo que las legislaturas estatales de todo el país han aprobado desde entonces medidas para la restricción del voto y la injerencia partidista en los procesos electorales básicos como la certificación básica de los resultados. «Los republicanos que han resistido con valentía y han rechazado los esfuerzos antidemocráticos –añadió– han sido marginados, acosados y purgados del partido».