Trump, acompañado de su esposa Melania, saluda a sus seguidores tras anunciar su nueva candidatura a la Casa Blanca. / joe raedle / AFP

El 'aparato' republicano recibe con frialdad la candidatura de Trump

El apoyo inquebrantable de las bases más extremistas del partido convierte sin embargo en favorito al expresidente

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

«El hombre de Florida hace su anuncio». Así, en una sola línea al final de una portada sangrienta sobre la guerra y el crimen, reaccionaba ayer 'The New York Post' a la candidatura de Donald Trump. Ni siquiera mencionaba su nombre. El tabloide favorito del magnate de 76 años ya ha decidido que el expresidente es historia.

Los 'ratings' sobre el anuncio que hizo en la noche del martes -madrugada de ayer en España- desde su residencia de Mar-a-Lago para lanzarse de nuevo a por la Casa Blanca debieron ser buenos, pero Trump no puede estar contento con los resultados. Algunos canales, como MNSBC, decidieron no conectar en directo. Todos cortaron antes de que acabara la hora larga de discurso. Hasta la cadena Fox. Allí sus presentadores más leales, Laura Ingraham y Sean Hannity, le interrumpieron para dar paso a los comentaristas, que alabaron el tono mucho más comedido del que están acostumbrados.

«No se convirtió en el centro, sino que el discurso trataba del pueblo estadounidense e incluso dijo que ésta no es su campaña, sino la de todos», celebró el exgobernador de Arkansas, Mike Hucabee, que es uno de sus leales de Trump. Como el senador de Carolina del Norte, Lindsey Graham, que lo consideró «un discurso brillante» con el que resultará «imbatible». Los leales de Trump no tenían dudas, la congresista de Florida que sigue la ideología de QAnon, Marjorie Taylor Greene, había lanzado su apoyo antes incluso del anuncio, conminando públicamente a Ron DeSantis a quedarse como gobernador de Florida. Pero fuera de su círculo reinaba la frialdad.

Centrados en Georgia

La mayor parte de los legisladores entraron ayer a toda velocidad al Congreso para evitar las preguntas de los periodistas. Han aprendido a no criticarle en público. «Estamos centrados en las elecciones de Georgia», se excusó el senador Todd Young para no contestar. La misma frase que repitió el diputado de Florida Matt Gaetz, aliado de Trump. Y algunos más preferían rechazarle con suavidad, sin señalarse demasiado. «Quiero a una persona razonable que una al partido. Así es como se ganan las elecciones», respondió el senador de Dakota del Sur Mike Rounds.

El magnate que ganó la presidencia a Hillary Clinton sin lograr más votos que ella, sobrevivió a dos juicios de 'impeachment' y lanzó una insurrección contra el Capitolio para intentar anular la victoria de su rival, nunca ha superado el trauma de perder el poder. «Personalmente no creo que sea bueno para el partido, no necesitamos todo el drama que trae», se atrevió a decir el diputado Mike Simpson. «Creo que todos estaremos mejor si se echa a un lado», reconoció el senador Kevin Cramer.

Trump es tóxico. Por eso ni sus hijos estuvieron presentes en el «gran anuncio» que había proclamado con redoble de tambores. Ivanka Trump anunció en un comunicado que «ama a su padre», pero esta vez ha elegido no involucrarse en política para dedicarse a cuidar de su familia. Donald Trump Junior alegó haber perdido un avión y su hija pequeña Tiffany, que no participó en su anterior presidencia, está de luna de miel. Solo Eric, al que los humoristas siempre pintan de tontorrón, estaba sentado en primera fila junto a la fiel Melania y Barron, el hijo de está con el magnate, que a sus 16 años mide ya más de dos metros y destacaba entre el público.

Rechazo de los donantes

Más importante era el rechazo que expresaron los grandes donantes republicanos, cuyos bolsillos necesitará para financiar la campaña. Steve Schwarzman y Kenneth Griffin, sus antiguos aliados, expresaron ayer la necesidad de dejar paso «a una nueva generación» de líderes conservadores, dijo el jefe ejecutivo del fondo de inversión Blackstone. Ambos lanzaron su sombrero al ruedo a favor del gobernador de Florida, Ron de Santis, que todavía no ha anunciado oficialmente su candidatura ni puede hacerlo hasta que jure el cargo que acaba de refrendar en las urnas.

Una encuesta del 'think tank' conservador Club for Growth revela que la preferencia de voto por DeSantis es de hasta veinte puntos en los primeros estados que celebran las primarias. El problema es que esa hipótesis parte de un duelo entre ambos candidatos, pero cuantos más se presenten más se dividirá el voto. Como Trump cuenta con un 35% de leales inquebrantables, será difícil que pierda, observó su exjefe de gabinete, Mick Mulvaney. Otra cosa es que luego sea capaz de ganar la generales frente al candidato demócrata, lo que augura una campaña sangrienta en la que Trump ha prometido «luchar» con todas sus fuerzas.

Los conservadores recuperan la Cámara de Representantes

Ocurrió una hora antes de que Donald Trump anunciase su candidatura presidencial para las elecciones de 2024 y eso le salvó la noche. En su círculo más cercano se había intentado convencerle de que retrasara el anuncio, dados los decepcionantes resultados que había tenido su partido en las elecciones legislativas del martes pasado. Si esperaba a que se disputase el escaño pendiente en Georgia, tal vez podría presumir de haber propiciado esa victoria, pero para el magnate hubiera sido un signo de debilidad.

Tuvo suerte y pudo presumir de haber ayudado al Partido Republicano a recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes. El resultado estaba pendiente desde el martes pasado, pero después de «una espera ridículamente larga e innecesaria», protestó Trump, se terminaron de contar los votos de suficientes condados como para que el partido conservador alcanzase los 217 escaños que hacen inevitable el control conservador de la Cámara. «En cualquier país tercermundista esto se habría contado en poco tiempo», se quejó Trump, que ha prometido eliminar el voto anticipado y por correo si gana la presidencia para asegurarse de que los resultados se saben la misma noche de las elecciones. «Ha sido una gran victoria para los candidatos respaldados por Trump», dijo hablando de sí mismo en tercera persona, «aunque francamente, el Partido Republicano tendría que haberlo hecho mejor». El Partido Republicano le ha ganado ya al Partido Demócrata ocho asientos y aún quedan nueve que cantar.