Un artillero ucraniano dispara un cañón-obús de 152 milímetros, también conocido como D-20, cerca de Bajmut, en el frente del Donbás. / Dimitar DILKOFF/AFP

EE UU afirma que escuchó a generales rusos discutir sobre un despliegue nuclear

Washington cree haber desescalado la tensión con el Kremlin y no ve indicios de que Putin esté preparando semejante ataque

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

El tío Sam está escuchando y Vladímir Putin lo sabe. Por si acaso al exdirector de la KGB se le escapa, el diario 'The New York Times' filtró este miércoles que la inteligencia estadounidense captó a mitad de octubre alarmantes conversaciones entre los generales rusos discutiendo dónde y cómo desplegarían armas nucleares en Ucrania.

El presidente Putin no era parte de la conversación, que recogía también la frustración de los mandos militares por los reveses que estaban sufriendo en el campo de batalla. No obstante, el simple hecho de que se produjeran alarmó al Gobierno de Joe Biden porque entendió que las veladas amenazas de Putin no eran solo palabras. Al menos sus militares se las toman en serio. «No está bromeando», dijo Biden a los donantes demócratas el pasado 6 de octubre, en una cena de recaudación de fondos celebrada en Nueva York.

Las conversaciones interceptadas por la inteligencia norteamericana se producían, además, en un momento en el que Rusia denunciaba que Ucrania prepara un ataque con una «bomba sucia», un arma convencional cargada con residuos radiactivos. Washington interpretó que podía estar sentando las bases para utilizarlo como excusa, ya que Ucrania lo niega vehementemente.

Los líderes europeos se apresuraron a criticar a Biden por considerar que resultaba incendiario al advertir de la amenaza, tal como hicieron en diciembre y enero pasado, cuando advertía de la inminente invasión de Ucrania. «Tenemos que hablar con prudencia cuando comentamos sobre esos asuntos», sermoneó el presidente francés, Emmanuel Macron.

El rotativo neoyorquino aclara que El Pentágono no ha visto indicio alguno de que Rusia se prepare para ese tipo de ataque, que sería el primero en el mundo en más de 75 años desde que EE UU utilizó bombas nucleares sobre Japón para poner fin a la Segunda Guerra Mundial. Putin ha agitado el fantasma de las armas nucleares desde que en febrero la invasión a Ucrania empezase con mal pie. La última, a final de septiembre, cuando la ofensiva del Gobierno ucraniano le hizo perder territorio.

Eso hace pensar a la Casa Blanca y a muchos observadores que cuanto más acorralado se encuentre, más aumenta el riesgo de la amenaza nuclear. De hecho, las fuentes del 'New York Times' creen que las conversaciones de alto nivel en las que se involucró el Gobierno estadounidense con su contraparte rusa permitieron relajar la tensión, aunque no sirvieran para avanzar en el objetivo de un alto al fuego que se perseguía. Esas conversaciones incluyeron dos llamadas entre el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, y su contraparte rusa, Serguéi Shoigú.

Prueba del impacto que tuvieron es que el jueves pasado el propio Putin negó en un discurso que esté preparando el uso de armas nucleares. «No vemos necesidad de eso», dijo. «No tiene sentido, ni política ni militarmente». Y en eso coincide con Biden. El mandatario estadounidense dijo a los donantes demócratas que no se le ocurre ninguna posibilidad de que el uso de armas nucleares no acabe en un «Armagedón».

No escalar la situación

En privado, la Casa Blanca ha dicho que no tiene planes de responder a esa amenaza potencial con otro aparato nuclear. El secretario de Defensa ha prometido que no escalaría la situación a un nivel apocalíptico. «Yo soy el hombre que le daría las recomendaciones al jefe sobre qué deberíamos hacer, así que me aseguraré de que sean respuestas creíbles que en términos efectivos logren lo que queremos», dijo en conferencia de prensa el jueves pasado.

La respuesta dependería también del tipo de ataque, ya que el uso de armas nucleares tácticas implican un alcance menor que las cabezas nucleares que se usan para los misiles balísticos intercontinentales. El tamaño del arma y hasta el viento serían factores determinantes, pero todos los expertos coinciden en que cualquier pequeña explosión nuclear podría causar miles de muertos y , sobre todo, convertir partes de Ucrania en zonas inhabitables.

William Alberque, director de Estrategia, Tecnología y Control armamentístico del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos, no cree que Putin vaya en serio, porque de irlo «ya las habría utilizado», afirmó en un artículo de opinión. En su opinión, Rusia las usa como elemento disuasorio para evitar que la OTAN intervenga directamente en el conflicto y amedrentar a sus socios europeos que, como dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, lo ven como un chantaje en el que no piensan caer.