Una delegación de ministros se reúne con Boris Johnson para pedirle que dimita

ATLAS ESPAÑA

Boris Johnson llegó desafiando las leyes de la gravedad, con una imagen que dista mucho de la de un típico candidato. A los partidarios del Brexit les prometió una negociación ejemplar para romper con la unión europea. Pero cuando el Brexit llegó en enero de 2020, ni era tan favorable ni la provincia de Irlanda del Norte se salía del mercado común. Todo daba igual porque Boris era una máquina de ganar votos. En 2019 llevó al partido a una gran victoria obteniendo una amplia mayoría en los comunes. Una pandemia estaba esperando. Primero propuso que el virus se extendiera para alcanzar así la inmunidad de grupo. Luego tuvo que desdecirse y confinar al país. Lo peor es que en pleno confinamiento celebró fiestas dentro de Downing Street mientras miles de británicos morían. Es el primer jefe de gobierno británico en ejercicio multado por la policía. Aun así, ganó en junio una votación interna con el 60 por ciento de los diputados conservadores a favor. Apoyo que ha perdido entre la gente como se vio y se escuchó durante el jubileo de la reina. En sólo tres años la gravedad ha podido con él.