El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, habla con su homólogo francés, Emmanuel Macron, durante la cumbre del G7 del pasado junio. / reuters

Biden y Macron escenifican la reconciliación tras la crisis de los submarinos australianos

El presidente de EE UU llama a su homólogo francés y admite su error al no consultar cuestiones estratégicas con sus socios europeos

BEATRIZ JUEZ Corresponsal. París

Deshielo diplomático entre París y Washington después de días de tensión por la llamada crisis de los submarinos australianos. El presidente estadounidense, Joe Biden, y su homólogo francés, Emmanuel Macron, escenificaron este miércoles la reconciliación con una simple llamada telefónica. En un comunicado conjunto de la Casa Blanca y el Palacio del Elíseo, anunciaron que se reunirán a finales de octubre en Europa para rebajar las tensiones, sin especificar ni la fecha ni el lugar del encuentro. El embajador galo en Estados Unidos, Philippe Etienne, regresará la próxima semana a la legación.

La conversación fue solicitada por Biden después de que Macron llamara la semana pasada a consultas a sus representantes diplomáticos en Washington y Canberra. Ambos líderes decidieron atajar de este modo el desencuentro más grave entre ambos países desde el voto negativo de Francia a la guerra de Irak en 2003.

Con la llamada a consultas de sus embajadores, un gesto inusual entre aliados, París quiso expresar públicamente su descontento. El Palacio del Elíseo consideraba que Washington torpedeó el acuerdo comercial suscrito para la compra de submarinos galos por parte de Australia, una operación valorada en 56.000 millones de euros.

Estados Unidos, Australia y Reino Unido anunciaron el pasado día 15 la creación de Aukus, una alianza estratégica militar entre estos tres países para compartir tecnología avanzada de defensa y contrarrestar los avances de China en la zona del Indo-Pacífico.

Para sorpresa de París, Camberra suspendió el compromiso comercial para comprar doce sumergibles de propulsión convencional al lograr gracias a esta alianza militar con Washington y Londres acceder a naves nucleares con tecnología norteamericana.

El equipo de Macron se sintió engañado y ninguneado por sus aliados, y protagonizó una pataleta diplomática. No sólo el conglomerado galo de defensa Naval Group había perdido «el contrato del siglo», como lo llama la prensa, sino que Francia se sintió humillada públicamente al haberse negociado la alianza Aukus a sus espaldas.

«Puñalada por la espalda»

El Elíseo acusó a Estados Unidos, Reino Unido y Australia de traición, deslealtad y de quebrar la confianza necesaria entre aliados. El ministro de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, llegó a hablar de «puñalada por la espalda» y Macron exigió explicaciones a Biden por lo ocurrido. Ambos líderes reconocieron este miércoles que esta crisis diplomática se habría evitado si hubiera habido «consultas abiertas sobre cuestiones de interés estratégico para Francia y sus socios europeos».

Biden reiteró que «el compromiso de Francia y la Unión Europea en la región del Indo-Pacífico reviste una importancia estratégica». Y reconoció igualmente que «es necesario que la defensa europea sea más fuerte y más eficiente, contribuyendo de manera positiva a la seguridad trasatlántica y mundial, y completando el papel de la OTAN», según el comunicado conjunto. El presidente de Estados Unidos también se comprometió a reforzar el apoyo de Washington a las operaciones antiterroristas de países europeos en la región del Sahel, «en el marco de su lucha común contra el terrorismo».

Los aspavientos de Macron tras la cancelación de un multimillonario contrato de submarinos fueron considerados exagerados en las otras capitales. El primer ministro británico, Boris Johnson, recomendó a Francia que se tranquilizara y controlara su enfado. «Creo que es hora de que nuestros queridos amigos de todo el mundo se tranquilicen sobre todo esto y me den un respiro», afirmó Johnson, en tono jocoso, hablando medio en inglés, medio en francés. El primer ministro británico aseguró que esta alianza es positiva para la seguridad de la zona y que con ella «no intentaron dejar a nadie fuera».