Soldados norteamericanos se hacen fotos en 2003 en el interior del Museo de Bagdad. Abajo, la tablilla de Gilgamesh, que ha sido devuelta por Estados Unidos. / AFP

El tesoro que Irak reclama a España

La Real Academia de la Historia compró en 1999 en Londres 339 tablillas de periodo sumerio, por las que pagó 13.000 libras. Ahora el gobierno iraquí reclama su inmediata devolución. «Nunca aceptaremos que se queden allí»

MIKEL AYESTARAN

Irak lucha cada día por conseguir que su patrimonio robado durante décadas de conflicto vuelva a casa. Es una batalla larga e intensa, con muchos frentes abiertos, que recientemente ha logrado una gran victoria: la devolución por parte de Estados Unidos de la tabla de Gilgamesh, tablilla cuneiforme de 3.500 años que narra una de las primeras epopeyas de la historia. La guerra de reclamaciones se extiende a países como España. El responsable de la Autoridad General de Antigüedades y Patrimonio del Ministerio de Cultura iraquí, Laith Majid Hussein, reclama 339 piezas adquiridas por la Real Academia de la Historia (RAH) en 1999 y que, asegura, salieron de forma ilegal de Irak. La institución española se defiende y argumenta que la compra de este pequeño tesoro mesopotámico se realizó «en un establecimiento legal y abierto» de Londres.

«Pedimos al Gobierno de Madrid que tenga la buena intención de devolvernos estas piezas. Nunca aceptaremos que se queden allí, aspiramos a recuperarlas todas», afirma el director, quien informa que «llevamos ya varios años de negociaciones con los españoles a través del Ministerio de Exteriores y confiamos en su cooperación». Las piezas que reclama Bagdad son del periodo sumerio moderno, de la tercera dinastía de Ur, «y como todo nuestro patrimonio, cada una de ellas es importante para nosotros. España debe devolverlas porque fueron sustraídas de manera ilegal de Irak».

Laith Majid Hussein, del Ministerio de Cultura iraquí. / M.A.

El doctor Hussein es una persona respetada en Irak y en las últimas semanas ha insistido ante los medios locales en que están dispuestos a llegar hasta el final. Con aquellos países que no colaboran «estamos tomando las vías legales, ya que existe una ley internacional que protege la propiedad iraquí robada y los tribunales internacionales actuarán al respecto». El director recuerda que «hay organizaciones internacionales como Interpol que ayudan enormemente a Irak en el seguimiento de estos casos y también instan a los países a devolver el patrimonio cultural».

Las piezas que reclama Irak fueron adquiridas en Londres por la Real Academia de la Historia (RAH) el 4 de junio de 1999. «Se trata de 339 tablillas que compramos por 13.000 libras en un establecimiento legal y abierto. Tenemos toda la documentación y somos compradores de buena fe, nunca se nos ocurriría comprar algo que no fuera legal», informa el secretario de la RAH, Feliciano Barrios. Este es el único contencioso que tiene abierto esta institución y Barrios asegura que «efectuamos la compra con el objetivo de evitar su dispersión, preservar la unidad de la colección era importante para su estudio. De lo contrario, el anticuario podía venderlas por separado. Compramos para preservar y estudiar».

El conjunto de tablillas recibió el nombre de colección Lippmann, ya que se compraron con parte de los fondos del legado de este mecenas alemán, pertenecen al periodo sargónico (mediados del III milenio antes de Cristo) y suponen un conjunto único en el Patrimonio español.

El museo de Bagdad se cerró en 2009 para evitar asaltos de manifestantes y no ha vuelto a a abrir

Los contactos entre los ministerios de Exteriores de Bagdad y Madrid se han repetido en los últimos años, pero hasta el momento la parte española se mantiene firme en la legitimidad de la compra de las piezas y defiende que no tiene nada que ver con el expolio de Irak.

«El proceso es simple, se establece una negociación bilateral entre el país que pide el objeto y el que lo tiene, deben colaborar para esclarecer cómo salió ese objeto del país de origen. La decisión de devolverlo parte del país donde se encuentra el objeto, allí la justicia es quien debe determinar si su salida fue legal o no», afirma Lazare Eloundou-Assomo, responsable de la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales en UNESCO. «Muchos países europeos como Francia, Bélgica, Alemania, Reino Unido… están devolviendo piezas y esto pasa gracias a la Convención de 1970 de UNESCO, que brinda a los países un marco legal y práctico para prevenir el tráfico ilícito de bienes culturales», asegura Eloundou-Assomo.

El ejemplo de Estados Unidos

La falta de avances con Madrid contrasta con el gran éxito logrado en Washington. La tabla de Gilgamesh no ha llegado de momento al Museo Nacional de Irak, pero ya lo tienen todo listo para recibir una de sus piezas más añoradas. La devolución de esta tablilla cuneiforme supone «un paso histórico y crucial para Irak», según la Unesco. Esta pequeña pieza de 15 centímetros de largo y 13 de ancho es la más simbólica de los 17.000 objetos arqueológicos que las fuerzas de seguridad estadounidenses han logrado localizar y recuperar en su país para devolver a Irak, de donde fueron sacadas de manera ilegal.

Las autoridades iraquíes confían en que la vuelta de esta valiosa tablilla tenga un impacto directo en las mafias que se dedican a comerciar con las miles y miles de obras robadas en Irak durante las últimas décadas. El despacho del doctor Hussein está en el Museo Nacional y desde allí sigue muy de cerca el trabajo del Departamento de Recuperación de Piezas Robadas, unidad especial de expertos que opera en coordinación con Interpol en la localización de piezas extraídas de manera irregular de Irak.

339 tablillas como la de este cartel componen la colección Lippmann, que Irak reclama a España.

«Es un trabajo sin descanso en el que contamos con la estrecha colaboración del Ministerio de Exteriores. Cuando se encuentran piezas robadas se informa a las autoridades del país de turno y exigimos su devolución», apunta el doctor Hussein, que no puede ocultar su alegría tras recuperar la tabla de Gilgamesh. Antes que Estados Unidos, fue Reino Unido el que devolvió 5.000 piezas.

Saqueo de museos

La invasión estadounidense de 2003 fue un desastre más para el patrimonio iraquí, que llevaba décadas sufriendo un expolio sin freno debido a las guerras y a la falta de control por parte de las autoridades. Estados Unidos nunca tuvo un plan de protección del patrimonio; miles y miles de piezas volaron de Irak y muchas de ellas acabaron de forma ilegal en colecciones de Estados Unidos, donde según UNESCO se concentra el 44% del mercado mundial de arte. Las imágenes del Museo Nacional de Bagdad arrasado dieron la vuelta al mundo y supusieron un punto de inflexión. Lo que el mundo no vio fue el saqueo de los numerosos yacimientos repartidos por el país, donde se produjeron excavaciones ilegales que arrasaron con todo lo que pudieron.

Cuando Irak parecía salir del caos sembrado por la invasión ordenada por George Bush, llegó el califato establecido por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), que también causó graves daños al patrimonio y saqueó los yacimientos como fuente de ingresos. «Siempre que un país está en guerra es tierra de nadie y se excava de manera ilegal. Es difícil hacer una estimación del número de piezas robadas en Irak en los últimos años de conflicto, pero se trata sin duda un número muy importante», apunta desde UNESCO Eloundou-Assomo.

Los datos

  • 17.000 objetos de valor histórico y arqueológico ha devuelto Estados Unidos en los últimos años a las autoridades de Irak.

  • 5.000 piezas entregó Reino Unido, país que formó parte activa del saqueo que sufrió el territorio iraquí.

El museo de Bagdad permanece cerrado al público desde octubre de 2019. Ese mes estallaron en Bagdad unas movilizaciones sociales masivas para protestar contra el desempleo, la corrupción y el sistema sectario que rige el país desde 2003. Ante la proximidad de la plaza Tahrir, epicentro de la protesta, y la posibilidad de que los violentos choques degeneraran en una situación de caos, los responsables del complejo decidieron cerrar sus puertas como medida de precaución. Después de las protestas llegó la pandemia y se extendió un cierre que de momento no tiene fecha final.

Las galerías están ahora tan llenas de piezas como vacías de público. La entrada solo se permite tras solicitar el permiso a la dirección, no se pueden tomar imágenes, hay que ir acompañado de personal del centro y superar controles de seguridad a la entrada y a la salida. Los grandes toros alados han vuelto a las galerías como soñó la escritora y viajera inglesa Gertrude Bell en 1926, una de las grandes impulsoras de este lugar que recoge objetos de la época sumeria, acadia, asiria, babilónica e islámica. La calma en el país devolverá estos tesoros repartidos en 28 galerías a unos iraquíes a quienes décadas de violencia han robado buena parte de su historia.