Policías patrullan una calle de la ciudad de Kashgar, en la región musulmana de Xinjiang. / REUTERS

China reemplaza al ejecutor de la represión de Xinjiang

Chen Quanguo, jefe del Partido Comunista en la región, ha sido sustituido a raíz de las denuncias internacionales por los abusos contra los uigures

PABLO M. DÍEZ

Tras las fuertes críticas de Occidente por la represión sobre la etnia uigur, que han llevado incluso a sanciones de EE UU y a un boicot diplomático contra los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022, el régimen chino ha reemplazado el jefe del Partido Comunista en la convulsa región musulmana de Xinjiang, Chen Quanguo. Sin dar detalles, la agencia estatal Xinhua informó el sábado de su sustitución por Ma Xingrui, quien desde 2017 era el máximo responsable del partido en la provincia industrial de Cantón.

A pesar de esta habitual falta de información, todo indica que el cambio se debe a la campaña internacional contra China por los abusos en Xinjiang, donde la ONU y activistas de derechos humanos calculan que un millón de uigures han sido encerrados en campos de reeducación para prevenir el terrorismo yihadista. Aunque Pekín negó su existencia al principio, luego aseguró que eran escuelas de formación profesional y dijo que un millón de personas habían pasado por ellas, pero anunció que todos los «estudiantes» se habían «graduado» a finales de 2019.

A tenor de otras investigaciones posteriores, los campos de reeducación siguen funcionando y algunos incluso forman parte del sistema de trabajos forzados del que ha sido acusado el régimen chino. Por estos presuntos abusos, el presidente de EE UU, Joe Biden, firmó la semana pasada una ley que prohíbe las importaciones de Xinjiang. Además, el Departamento de Comercio impuso restricciones a 30 institutos de investigación chinos y el del Tesoro incluyó en su lista negra a ocho entidades por violaciones de los derechos humanos.

Un «Estado policial»

De toda esta represión se considera responsable, o al menos ejecutor, a Chen Quanguo, de 66 años y sujeto a sanciones internacionales. Procedente del Tíbet, llegó a Xinjiang en 2016, donde ha construido un «Estado policial» para tener controlados a los uigures. Documentos secretos filtrados a 'The New York Times' apuntan a que las órdenes venían de la cúpula del régimen. El mes pasado, el investigador alemán Adrian Zenz señaló directamente al presidente Xi Jinping como el principal responsable.

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