Una persona muestra su cicatriz. / Archivo

China desmantela una red de tráfico de órganos

Condena a cuatro médicos que obtenían los órganos de forma legal y los canalizaban luego a través de cauces ilegales

ZIGOR ALDAMA Shánghai

En China, la demanda de órganos para trasplantes supera con creces a la oferta y eso ha provocado un lucrativo mercado negro. Aunque el Gobierno está tratando de regular estos procedimientos con pasos como el fin de la extracción forzosa de órganos en presos ejecutados o muertos, la desesperación de quienes están dispuestos a pagar grandes sumas de dinero por salvar su vida continúa alimentando redes ilegales como la que hoy ha descabezado un tribunal de la provincia de Anhui con la sentencia que ha dictado contra seis personas.

Entre los condenados a penas de prisión de entre 10 y 28 meses se encuentran cuatro médicos -tres de ellos responsables de la red oficial de trasplantes en sus respectivos hospitales-, que se dedicaban a lograr de forma regular las autorizaciones de donación de los órganos pero que luego realizaban la extracción de forma irregular para transferirlos a canales ilegales que gestionaban su tráfico. Según el Tribunal Intermedio de la ciudad de Bengpu, los condenados lograron así hacerse con los órganos de once pacientes, en su mayoría víctima de accidentes de tráfico con hemorragias cerebrales severas, entre 2017 y 2018.

Eso sí, la información del caso no se ha conocido por canales oficiales sino a través del hijo de una de los pacientes, Shi Xianglin, que ha proporcionado los documentos del tribunal a la prensa china. Gracias a ellos se ha descubierto el modus operandi de la banda: los médicos realizaban los tests a los donantes, enviaban los resultados a otros miembros de la red ilegal, que se encargaban de encontrar a los receptores adecuados, y luego lograban las autorizaciones de los familiares para la extracción de los órganos, que se realizaba en una furgoneta camuflada de ambulancia para evitar que la Cruz Roja hiciese la supervisión requerida por ley. Algunos familiares recibían una compensación económica y luego los órganos se vendían en el mercado negro.

El caso vuelve a poner el foco en las carencias del sistema de trasplantes chino, que ha provocado sonados escándalos, algunos más creíbles que otros, por las denuncias de extracciones forzosas que han realizado diferentes grupos, entre ellos la secta de Falung Gong o disidentes uigures en el exilio. Un tribunal en Londres afirmó el año pasado que «hay evidencias de que la extracción forzosa de órganos se realiza desde hace años a una escala significativa», y la revista de ética médica BMC Medical Ethics añadió en un estudio que China «falsifica de forma sistemática los datos sobre las donaciones de órganos y las operaciones que se realizan».

Según estimaciones de 2009, en China se realizaban unas 11.000 operaciones de trasplante anual que apenas cubren una parte ínfima de la demanda, cifrada en 300.000. El gigante asiático cuenta con una de las tasas de donación más bajas del mundo, en torno al 0,6 por cada millón de personas -en España se sitúa en 37-, una situación que también alimenta la venta de órganos entre personas con deudas. En 2015, la BBC informó sobre la proliferación de ofertas en Internet, y un documental puso cifra al volumen de negocio del mercado negro en China: 1.000 millones de dólares.