El arte de la porcelana resucita para las nuevas generaciones en la provincia china de Jiangxi

En un mundo dominado por la fabricación en cadena mediante máquinas, el delicado arte de la cerámica a mano sobrevive como una especie al borde de la extinción en la provincia china de Jiangxi. Durante miles de años, el calor de los hornos ha dado forma a la arcilla día y noche en la ciudad de Jingdezhen, considerada por muchos como la capital de la porcelana. Cada taza, cada cuenco o jarrón demanda la atención total del artesano, porque sólo existe una regla cuando se trata de trabajar con un material tan sensible: lograr la perfección en todos y cada uno de los pasos. Ese es el lema favorito de Huang Yunpeng, maestro de la cerámica, que asegura que incluso el creador más concienzudo se enfrenta al fracaso al abrir las puertas del horno. Una mínima variación de temperatura, una pequeña burbuja o un leve arañazo pueden ser fatales. La ciudad es un refugio para los amantes de la porcelana en todo el mundo. Aquí, una nueva generación de artesanos y apasionados de esta disciplina, busca conseguir que el resto del mundo se interese por una antigua tradición en la era de las redes sociales y la tecnología punta. -Redacción-

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