El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante una rueda de prensa, este miércoles en el Palacio de Miraflores en Caracas. / Rayner Peña / EFE

Maduro condiciona las elecciones en Venezuela al levantamiento de las sanciones

El régimen y la oposición negocian en México para solventar la precaria situación en la que se encuentra el país

DAGOBERTO ESCORCIA

Tres días fue lo que duró la esperanza de los venezolanos libertarios de recuperar unas elecciones de verdad, democráticas, sin censura y sin presos políticos. Tres días bastaron a Nicolás Maduro, líder chavista y presidente de Venezuela desde 2013, para dar una respuesta contundente a las manifestaciones de la Plataforma Unitaria después del acuerdo parcial firmado en México el pasado domingo entre el Gobierno y la oposición, que anunció alegremente que una vez pactadas las ayudas prioritarias para el bienestar del pueblo venezolano durante este mes comenzarían a dialogar sobre los asuntos políticos. Pues no, ha dicho Maduro.

«¿Quieren elecciones libres, justas y transparentes? Nosotros queremos unas elecciones libres en Venezuela, libres de sanciones, libres de medidas coercitivas unilaterales. O hay elecciones libres de sanciones o hay elecciones libres de sanciones. Ahí está el dilema. ¿Quieren elecciones libres, justas y transparentes? Quiten todas las sanciones. Que se las lleven todas para ir a unas elecciones frescas, bonitas y buenas en el momento que la Constitución determina y el Consejo Nacional Electoral como órgano rector».

Más clarito no podía hablar Maduro. El hombre se siente más fuerte que nunca. Ha recibido cierto apoyo de la Administración de Joe Biden, presidente de Estados Unidos, que habló de rebajar las sanciones. También Maduro ha reanudado las relaciones con el Gobierno de Gustavo Petro, presidente de Colombia, y sabe que la coyuntura política internacional le favorece porque tiene un país que todavía es rico en petróleo.

«El dictador revela sus intenciones y confiesa lo que hemos denunciado: no hay elecciones libres en Venezuela. El interés de la dictadura es el levantamiento de las sanciones. Lo demás es narrativa para su propaganda», respondió Juan Guaidó, el líder de una oposición, que está siendo acusada de timorata y de haberse rendido ante el régimen opresor.

Las negociaciones entre el Gobierno de Maduro y la oposición fueron restablecidas tras casi un año de suspensión. En ellas se acordó una fuerte ayuda económica que se destinaría a suavizar la crisis de subsistencia que vive la población venezolana, especialmente en salud, alimentación, educación y electricidad. Según la Plataforma Unitaria la ayuda alcanzaría unos 3.000 millones de dólares que saldrían de los activos que tiene congelados el Gobierno venezolano en el extranjero.

Durante su discurso ante medios de comunicación extranjeros, Maduro habló de haber padecido 763 sanciones que representan más de 24.000 millones de dólares congelados. Señaló que deben ser recuperados debido a que «a las empresas del Estado le han cerrado las puertas de la banca mundial». El mandatario definió esta situación como «una espada al cuello del pueblo venezolano».

Diálogo

«Nosotros en los próximos días vamos a activar el diálogo con todas las oposiciones para ir visualizando los escenarios electorales futuros de Venezuela e ir avanzando la ampliación de las garantías que tenemos que acordar, consensuar para que las elecciones sean verdaderamente libres, justas y transparentes. Con todos los sectores vamos a hablar. Con la Plataforma Unitaria, en su momento. Primero tenemos que ver si cumplen o no cumplen su palabra», así comenzó el discurso de Maduro cuando hizo referencia a la vuelta de la democracia en su país. El líder chavista de esta forma ha condicionado su voluntad de convocar unas elecciones libres a que no solo retiren las sanciones internacionales que pesan sobre su país, sino también que Estados Unidos devuelva a su Gobierno el control de CITGO, la filial de Petróleos de Venezuela (PDVSA) que desde 2019 es administrada por la IV Legislatura de la Asamblea Nacional de Venezuela, que preside Guaidó.

Al mismo tiempo, Diosdado Cabello, dirigente del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) y considerado la mano derecha de Maduro, reforzó las palabras del primer mandatario en su programa de radio que lleva el nombre de 'Con el mazo dando'. «Juanito Alimaña –adjetivo que utiliza para denominar a Guaidó– me convenció en parte, en un 33%, porque este que está aquí quiere elecciones libres, libres de sanciones, de bloqueos, de persecuciones, libres de ladrones que se robaron Monómeros (empresa petroquímica), CITGO, elecciones en libertad, que el imperialismo no meta sus garras en Venezuela».

Gerardo Blyde, coordinador de la delegación de Plataforma Unitaria, ya avanzó tras el diálogo en Ciudad de México que el acuerdo parcial logrado era importante pero no resolvía el problema de fondo, que es conseguir las condiciones políticas para recuperar la democracia en el país.